martes, mayo 06, 2008

PARA LA REFLEXIÓN Y LA MEDITACIÓN (18)

¿Y qué es necesario para salvarse sino saberse condenado y no desesperar? Más profundo que el infierno es Cristo, vencedor del infierno.
La última palabra pues queda reservada a la oración.
No especulemos sobre el infierno.
No hagamos tampoco una doctrina de salvación universal.
Oremos para que todos se salven.
"Nadie se salva solo -escribía Péguy-. No se entra solo en la casa del Padre. Nos damos la mano. El pecador da la mano al santo y el santo da la mano a Jesús".

Olivier Clément, Aproximación a la oración

[Imagen: retrato de Michelle Demeulenaere]