lunes, abril 28, 2008

MENSAJE PASCUAL DE SU SANTIDAD EL PATRIARCA ALEXIS II


Eminentes obispos, presbíteros y diáconos, honorables monjes y monjas, piadosos fieles ortodoxos -¡hijos de la Iglesia, bien amados en el Señor resucitado!

Con ocasión de la luminosa Resurrección de Cristo -la fiesta más gozosa para los cristianos ortodoxos- de todo corazón, ¡os dirijo, mis muy queridos, mis mejores votos! De nuevo, nuestras iglesias están plenas de la alegría pascual. Todavía, vivimos el gran misterio de la Redención que liberó del poder del pecado y de la muerte a los seres humanos fieles a Cristo. Según las palabras del santo apóstol Pedro, nuestro Señor y Salvador "él mismo, en su propio cuerpo, ha llevado nuestros pecados sobre el madero, con el fin de que, muertos a nuestros pecados, viviéramos para la justicia" (1 P 2, 24).

¡Cuán grande, es el amor de Dios por nosotros! A aquellos que lo han abandonado, Él no los abandona. A los que se alejaron de Él, escogiendo una vida según sus voluptuosidades, Él los ha purificado asumiendo los sufrimientos y la muerte. A los que estaban agobiados por los pecados, Él les ha abierto un camino del arrepentimiento y del renacimiento espiritual -el camino que lleva a la vida eterna. ¡Rindamos gracias al Señor por su misericordia y por su amor a los hombres! ¡Démosle gracias como niños llenos de amor que pueden protegerse de las enfermedades y de las desgracias en la Casa del Padre!

Por nuestra fe, por nuestra audacia, por nuestro amor por Cristo y de los unos hacia los otros, nos es dado el paso de la muerte a la vida eterna, de la esclavitud del pecado al libre cumplimiento de la voluntad de Dios. De modo parecido, este paso saludable es cumplido por pueblos enteros nutridos espiritualmente por nuestra Santa Iglesia. Las tinieblas de la incredulidad se encaminan hacia la luz de Cristo por medio del renacimiento y la restauración espirituales. Cada vez más creyentes, en nuestra patria y más allá de sus fronteras, en la diáspora rusa que reúne a millones de personas, tienen en Cristo "la vida... en abundancia" (Jn 10, 10) y, por consiguiente, la felicidad verdadera y la posesión de la auténtica plenitud del ser.

Sigamos, pues, con constancia el camino de Cristo, cumpliendo el precepto del apóstol: "Redoblad los esfuerzos para afirmar vuestra vocación y vuestra elección; haciendo esto, ningún peligro os acontecerá jamás. Es así, en efecto, que os será concedida la entrada en el Reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo" (2 P 1, 10-11).

Y cualquiera que sea para nosotros la dificultad de este camino, no cedamos al abatimiento: "sabiendo que aquél que resucitó a nuestro Señor Jesús nos resucitará a nosotros también con Jesús y nos situará cerca de él" (2 Cor 4, 14). Esta radiante esperanza iluminará la vida de nuestras familias, de nuestras comunidades, de nuestros pueblos, de una luz espiritual, y la paz y la felicidad se establecerán en nuestros hogares, en nuestros pueblos y ciudades.

Ahora, cuando mi corazón está pleno de esta alegría inmensa, les dirijo a todos, mis muy queridos, de todo corazón mis mejores votos con ocasión de esta fiesta de la Santa Pascua, saludándoles con las palabras de la salvación eterna que se remontan a los tiempos apostólicos, transmitidas de generación en generación:


¡Cristo ha resucitado! ¡En verdad ha resucitado!


Me apresuro a compartir el júbilo pascual con todos los ortodoxos del mundo, con cada uno de los que invocan en oración el nombre de Cristo. Que nuestra alegría alcance también a los que, por el momento, no hacen sino buscar la fe salvadora.

¡Que la paz, la alegría espiritual, la salud, la salvación y el éxito en toda buena acción les sean dados a todos por causa de Cristo Salvador Resucitado!


+ Alexis, Patriarca de Moscú y de Toda Rusia
Pascua de Cristo, 2008 - Moscú