lunes, abril 14, 2008

"LA IGLESIA ORTODOXA APLICA EL PRINCIPIO DE MISERICORDIA"

"Orthodoxie" remitía hace unos días a un artículo sobre el "divorcio" en la Iglesia Ortodoxa, aparecido en el diario francés "La Croix". Por su posible interés lo he traducido para "De Ortodoxia":



“LA IGLESIA ORTODOXA APLICA EL PRINCIPIO DE MISERICORDIA”

En virtud de la noción de “economía” la Ortodoxia autoriza una segunda e, incluso, una tercera unión


Hace pocos días, el P Alexander Siniakov recibía a alguien que quería convertirse a la Ortodoxia para divorciarse más fácilmente. “Esto sucede a menudo”, lamenta el Canciller de la Diócesis de Corsún (jurisdicción del Patriarcado de Moscú en Francia, Suiza, España y Portugal). Esto es, a los ojos de muchos occidentales, un hecho establecido: la Ortodoxia aceptaría el divorcio. Sin embargo, esta visión es falsa porque la Iglesia Ortodoxa, por el hecho de aplicar el principio de misericordia, no quiere poner en cuestión los principios de indisolubilidad y de unicidad del matrimonio sacramental.

“La Iglesia no `reconoce´ ni `admite´ un divorcio –explicaba el P Jean Meyendorff-. Esto último está considerado como un pecado grave, pero la Iglesia no ha dejado jamás de ofrecer una `nueva oportunidad´ a los pecadores, y siempre ha estado dispuesta a acogerles de nuevo, desde el momento en que están arrepentidos” (1).

Una segunda e, incluso, a veces, una tercera unión, se ha hecho así posible. “Se intenta actuar lo más fraternalmente y pastoralmente posible, en virtud del principio de economía, más allá del respeto estricto a las normas en vigor”, explica el P Boris Bobrinskoy, delegado por su arzobispo para las cuestiones de divorcio en el seno del Exarcado del Patriarcado de Constantinopla para las parroquias rusas en Europa Occidental.

Este principio de economía, específico de la Iglesia Ortodoxa –donde, no obstante, oficialmente no ha sido definido jamás-, es como una imagen de la misericordia divina. Se puede definir como “la suspensión de una aplicación absoluta y estricta de las directivas canónicas y eclesiásticas en la dirección y en la vida de la Iglesia, sin que sean comprometidos por ello los límites impuestos por el derecho”.

No se trata de una celebración del matrimonio, sino de una simple bendición

Es por esto que “el segundo o el tercer matrimonio será pues siempre una desviación respecto al `ideal´ de un matrimonio único”, a menudo una nueva oportunidad para “corregir una falta”, explica el obispo Athenágoras (Peckstadt), auxiliar del arzobispado ortodoxo de Bélgica. La ceremonia, marcada por oraciones de penitencia, no es una celebración del matrimonio, sino una simple bendición de la nueva unión. Los esposos no llevan las coronas tradicionales, los símbolos de la gloria del Reino.

Concretamente, los esposos que desean separarse para contraer una segunda unión deben presentar un expediente al obispo con el fin de exponer y explicar su caso. “Esto se sustancia relativamente con rapidez –indica el P Brobinskoy-. Pero hay que tener cuidado con los casos de malevolencia entre esposos. Si se ve necesario, los recibo para profundizar en el caso con ellos”. En Francia, el número de expedientes gestionados es relativamente escaso: uno o dos al año en el arzobispado de las parroquias rusas, cuatro o cinco en la diócesis de Corsún.

“Pienso que muchos ortodoxos en Francia no recurren a la Iglesia y se contentan con un divorcio civil”, considera el P Siniakov, que señala que las peticiones son netamente más numerosas en Rusia donde cerca del 60% de los matrimonios desembocan en un divorcio. “Los fieles rusos no están muy al corriente de las reglas en esta materia –explica-. Creen que es tan fácil divorciarse como durante la época soviética, cuando la Iglesia fue más bien laxa en este asunto”.

En un importante número de diócesis de Rusia, son los sacerdotes y no el obispo mismo quienes directamente administran directamente estas cuestiones. “¡Y llegamos a abusos graves, como la historia de esta mujer que expuso en la televisión que había podido casarse cuatro veces en la Iglesia”, hace notar el P Siniakov. De aquí los frecuentes llamamientos al orden del Patriarcado de Moscú, que decidió ser más vigilante con esta situación.


Nicolas Seneze

(1) El Matrimonio desde la perspectiva ortodoxa, Edit. Oeil/YMCA Press, 170 p.