sábado, abril 26, 2008

HOMILÍA DE VIERNES SANTO DE SAN EPIFANIO DE SALAMINA

[Icono de La Resurrección y el Descenso a los Infiernos - anónimo del S XIV - Pskov]

¡Despiértate, oh tú que duermes!

Homilía de San Epifanio de Salamina para Viernes Santo


¿Qué sucede?... Hoy, un gran silencio sobre la tierra; gran silencio y, luego, soledad, porque el Rey duerme.

La tierra tembló y se apaciguó, porque Dios se ha dormido en la carne y ha despertado a aquellos que duermen desde los orígenes.

Dios está muerto en la carne y la estancia de los muertos se puso a temblar. Es el primer hombre al que va a buscar, como a la oveja perdida. Quiere también visitar a los que permanecen en las tinieblas y en la sombra de la muerte.

¿Por qué Cristo "descendió a los infiernos" antes de su resurrección?... Sí, es hacia Adam cautivo, al mismo tiempo que hacia Eva, cautiva ella también, que Dios se dirige, y su Hijo con él, para librarlos de sus sufrimientos. El Señor se encaminó hacia ellos, provisto de la Cruz, el arma de su victoria.

Cuando lo ve, Adam, el primer hombre, golpeándose el pecho por su asombro, exclamó entre todos los demás: "¡Mi Señor está con todos nosotros!".

Y Cristo le respondió a Adam: "Y con tu espíritu". Lo agarra de la mano y lo alza diciendo:

"Despiértate, oh tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo te iluminará".

"Soy yo tu Dios, que por ti, me hice tu hijo; soy yo quien, por ti y por tus descendientes, te hablo ahora y que, por medio de mi poder, ordeno a los que están en tus cadenas: `Salid´; a los que están adormecidos: `Levantaos´".

Te lo ordeno: Despiértate, oh tú que duermes, no te creé para que permanecieras cautivo en la estancia de los muertos. Levántate de entre los muertos: yo soy la vida de los muertos. Levántate, obra de mis manos; levántate, mi semejante, que fuiste creado a mi imagen.

Despiértate, salgamos de aquí. Porque tú estás en mí, y yo en ti, somos una sola persona indivisible. Es por ti que yo, tu Dios, me hice tu hijo; es por ti que yo, el Señor, adopté la forma de tu esclavitud; es por ti que yo, el que domina los cielos, vine a la tierra y debajo de la tierra; es por ti, el hombre, que me hice como un hombre abandonado, libre entre los muertos; es por ti, que saliste del huerto, que fui entregado a los judíos en un huerto y he sido crucificado en un huerto.

Mira los escupitajos sobre mi cara; es por ti que los sufrí con el fin de traerte de nuevo a tu primer soplo de vida. Mira los golpes sobre mis mejillas: los sufrí para restablecer tu forma desfigurada a fin de restaurarla a mi imagen.

Mira la flagelación en mi espalda, que sufrí para alejar la carga de tus pecados que pesaba sobre tu espalda. Mira mis manos sólidamente clavadas al madero, a causa de ti que pecaste tendiendo la mano hacia la madera. "Me dormí en la cruz, y la lanza penetró en mi costado, a causa de ti que te dormiste en el paraíso y, de tu costado, diste origen a Eva".

Mi costado curó el dolor de tu costado; mi sueño va a sacarte del sueño de los infiernos. Mi lanza detuvo la lanza que se dirigía hacia ti. Levántate, partamos de aquí. El enemigo te hizo salir de la tierra del paraíso; yo no te estableceré más en el paraíso, sino sobre un trono celeste.

Yo te aparté del árbol simbólico de la vida; pero he aquí que yo, que soy la vida, no soy más que uno contigo.

Yo envié a los querubines para que te guardasen como un servidor; ahora dispongo que los querubines te adoren como un Dios.

El trono de los querubines está listo, los porteadores están alertados, el lecho nupcial está levantado, los alimentos están preparados, las tiendas y las moradas eternas también.

Los tesoros de la felicidad están abiertos y el reino de los cielos está dispuesto desde toda la eternidad.