sábado, noviembre 18, 2006

"UNA VISIÓN ORTODOXA RUSA DEL PAPADO"


Así titulaba hace escasos días la agencia de noticias católica Zenit el resultado de la entrevista que a este medio concedió Monseñor Hilarión (Alfeyev), representante de la Iglesia Ortodoxa Rusa antes las Instituciones Europeas. En la misma, además de hacer una serie de consideraciones en torno a la idea -y la realidad- del "papado", se refería a la próxima visita de Benedicto XVI a Turquía y otros temas de actualidad.

Por su interés, y para su mayor difusión, la reflejo de modo íntegro en estas "páginas".


- Benedicto XVI visitará pronto Turquía porque desea estrechar relaciones entre Roma y Constantinopla. ¿Qué significa este viaje para el diálogo ortodoxo católico?

-Obispo Alfeyev: Se espera que esta visita mejore todavía más las relaciones entre las Iglesias de Roma y Constantinopla. Estas dos Iglesias rompieron la comunión mutua en 1054, y esto las da una responsabilidad particular en la restauración de la unidad.

Hablando sobre el posible impacto de ese futuro encuentro para las relaciones ortodoxo-católicas en su conjunto, habría que recordar que la Iglesia Ortodoxa, por lo que se refiere a su estructura, es significativamente diferente de la Iglesia Católica.

La Iglesia Ortodoxa no tiene sólo un primado. Está integrada por 15 Iglesias autocéfalas, cada una encabezada por su propio patriarca, arzobispo o metropolita.

En esta familia de Iglesias, el patriarca de Constantinopla es «primus inter pares», pero su primacía es de honor, no de jurisdicción, dado que no tiene autoridad eclesial sobre las otras Iglesias. Cuando, por consiguiente, es presentado como «cabeza» de la Iglesia Ortodoxa mundial, se comete un error. Y también es equivocado considerar su encuentro con el Papa de Roma como una reunión entre las cabezas de las Iglesias Ortodoxa y Católica.

Históricamente, hasta el cisma de 1054, fue el obispo de Roma quien gozó de una posición de primacía entre los cabezas de las Iglesias cristianas. Los cánones de la Iglesia Oriental -en especial el famoso canon 28 del Concilio de Calcedonia- adscriben el segundo y no el primer lugar al patriarca de Constantinopla.

Además, el contexto en el que este segundo lugar fue concedido al patriarca de Constantinopla fue puramente político: En el momento en que Constantinopla se convirtió en «la segunda Roma», capital de Imperio Romano Bizantino, se consideró que el obispo de Constantinopla debería ocupar el segundo lugar tras el obispo de Roma.

Tras la ruptura de la comunión entre Roma y Constantinopla, la primacía en la familia ortodoxa oriental pasó al «segundo de la fila», es decir, el patriarca de Constantinopla. Es decir, por un accidente histórico se convirtió en «primus inter pares» entre el Oriente de la cristiandad.

Creo que, junto a los contactos con el Patriarcado de Constantinopla, es también importante para la Iglesia Católica desarrollar relaciones bilaterales con otras Iglesias ortodoxas, especialmente con la Iglesia Ortodoxa Rusa. Ésta, siendo la segunda Iglesia cristiana del mundo en número -sus miembros son 160 millones en todo el mundo- está deseosa de desarrollar estas relaciones, especialmente para ofrecer un testimonio cristiano común a la sociedad secularizada.

-¿Piensa que este viaje abrirá nuevos horizontes en las relaciones entre los mundos cristiano y musulmán?

-Obispo Alfeyev: El diálogo entre cristianos y musulmanes es necesario y oportuno. Es completamente desafortunado que algunos intentos de líderes cristianos por animar este diálogo hayan sido mal interpretados por algunos representantes del mundo musulmán.

La reciente controversia sobre la lección académica del Papa Benedicto XVI en Ratisbona es un vivo ejemplo de tales malentendidos. La agresiva reacción de algunos políticos musulmanes, así como de muchos seguidores del islam, ha sido vista por algunos observadores como sumamente exagerada.

Algunos analistas se preguntaron: «¿Estamos cayendo en una dictadura mundial de la ideología musulmana, cuando cada observación crítica del islam -incluso en el marco de una lección académica- es brutal y agresivamente rechazada, mientras que las críticas a las demás religiones, especialmente al cristianismo, son permitidas y alentadas?

Querría añadir que varios teólogos de la Iglesia Ortodoxa Rusa, incluso aquellos normalmente críticos de la Iglesia Católica, expresaron su apoyo al Papa Benedicto XVI en el momento que surgió la controversia sobre su lección en Ratisbona. Consideraban que lo que dijo era importante, aunque, efectivamente, no estaba completamente de acuerdo con las modernas reglas no escritas de lo políticamente correcto.

-El Papa declinó el título de «Patriarca de Occidente». ¿Qué significa este gesto? ¿Tiene un significado ecuménico?

-Obispo Alfeyev: Yo fui el primer jerarca ortodoxo que comentó este gesto. Varias semanas después, también hizo comentarios oficiales el Santo Sínodo del Patriarcado de Constantinopla.

En mi comentario yo argumenté que este rechazo del título de «Patriarca de Occidente» puede ser considerado por los ortodoxos como la confirmación de la reclamación, reflejada en los otros títulos del Papa, de la jurisdicción de la Iglesia universal.

Entre las muchas designaciones del Pontífice, la de «Obispo de Roma» permanece la más aceptable para las Iglesias Ortodoxas, ya que indica el papel del Papa como obispo diocesano de la ciudad de Roma.

Un título como «arzobispo y metropolita de la Provincia Romana» muestra que la jurisdicción del Papa incluye no sólo la ciudad de Roma sino también la provincia.

«Primado de Italia» indica que el Obispo de Roma es el «primero entre iguales» entre los obispos de Italia, usando el lenguaje ortodoxo, primado de una Iglesia local. Siguiendo con este razonamiento, ninguno de estos tres títulos presentaría un problema para los ortodoxos en la eventualidad de un restablecimiento de la comunión eucarística entre Oriente y Occidente.

El principal obstáculo a la unidad eclesial entre Oriente y Occidente, según muchos teólogos ortodoxos, es la doctrina de la jurisdicción universal del Obispo de Roma. En este contexto son inaceptables e inclusos escandalosos, desde el punto de vista ortodoxo, los títulos que quedan en la lista, como «Vicario de Jesucristo», «Sucesor del Príncipe de los Apóstoles», «Supremo Pontífice de la Iglesia Universal».

Según la doctrina ortodoxa, Cristo no tiene ningún «vicario» para gobernar la Iglesia universal en su nombre.

El título «Sucesor del Príncipe de los Apóstoles» se refiere a la doctrina católica del primado de Pedro quien, cuando pasó a ser Obispo de Roma, se aseguró el gobierno de la Iglesia universal. Esta doctrina ha sido criticada en la literatura apologética ortodoxa desde la época bizantina en adelante.

El título «Supremo Pontífice» -«Pontifex Maximus»- originalmente pertenecía a los emperadores paganos de la antigua Roma. No fue rechazado por el emperador Constantino cuando se convirtió al cristianismo.

Respecto al Papa de Roma, «Supremo Pontífice de la Iglesia Universal» es una designación que indica la jurisdicción universal del Papa, un nivel de autoridad que no es reconocido por las Iglesias Ortodoxas. Es precisamente este título el que debería ser relegado antes si la motivación fuera el «progreso ecuménico» y el deseo de mejorar las relaciones católico-ortodoxas.

-Benedicto XVI busca la «plena y visible unidad» de todos los cristianos. Una unidad que no puede ser «creada», pero que él puede animar a través de su propia conversión, de gestos concretos y de un diálogo abierto sobre temas fundamentales. ¿Sobre qué temas pueden la Ortodoxia y Roma estrechar lazos? ¿Cómo deberían ponerlos en práctica?

-Obispo Alfeyev: Creo, antes que nada, que es necesario identificar varios niveles de colaboración y luego trabajar para comprender mejor a cada nivel.

Un nivel tiene que ver con las conversaciones teológicas que lleva a cabo la Comisión conjunta Católica Ortodoxa. Estas conversaciones están y estarán centradas en las diferencias dogmáticas y eclesiológicas entre las Iglesias Católica y Ortodoxa.

A este nivel puedo predecir muchos años de trabajo difícil y exhaustivo, especialmente cuando lleguemos al tema del primado universal. Surgirán complicaciones no sólo a causa de las comprensiones muy diferentes del primado entre las tradiciones católica y ortodoxa, sino también por el hecho de que no hay comprensión unánime del primado universal entre los mismos ortodoxos.

Este hecho ya se hizo evidente durante la reciente sesión de la Comisión en Belgrado, y el desacuerdo interno dentro de la familia de las Iglesias Ortodoxas sobre este tema concreto se manifestará de modo más agudo y sorprendente en el futuro. Por lo tanto, queda por recorrer un largo y espinoso sendero.

Hay, sin embargo, otro nivel al que podemos dirigir la mirada, y aquí no es mucho más lo que nos divide que lo que nos une. Para ser específico, es el nivel de la cooperación en el campo de la misión cristiana.

Personalmente, creo que es completamente prematuro y no realista esperar la restauración de la plena comunión eucarística entre Oriente y Occidente en un futuro previsible. Nada sin embargo nos impide, a católicos y ortodoxos, testimoniar a Cristo y su Evangelio juntos al mundo moderno. Podemos no estar unidos administrativamente o eclesiásticamente, pero debemos aprender a ser colaboradores y aliados frente a desafíos comunes: secularismo militante, relativismo, ateismo o un Islam militante.

Por esta razón, desde la elección del Papa Benedicto XVI, hemos pedido repetidamente el fomento de las relaciones entre las Iglesias Católica y Ortodoxa mediante la creación de una alianza estratégica para la defensa de los valores cristianos en Europa. Las palabras «estratégica» y «alianza» no han sido hasta ahora comúnmente aceptadas para describir una colaboración como ésta.

Para mí, no son las palabras las que importan, sino más bien la connotación que hay tras ellas. Yo usé la palabra «alianza» no en sentido de una «Santa Alianza», sino más bien como se emplea en «La Alianza Mundial de las Iglesias Reformadas», por ejemplo, como un término que designa una colaboración y «partenariado» sin unidad plena administrativa o eclesial.

También buscaba evitar términos marcadamente eclesiales como «unión» porque recuerdan a los ortodoxos de Ferrara-Florencia y otros similares intentos –desafortunados- de lograr la unidad eclesial sin un acuerdo pleno doctrinal.

No se necesita ahora ni una «unión» eclesial ni una componenda doctrinal apresurada, sino más bien una cooperación «estratégica», en el sentido de desarrollar una estrategia común para combatir todos los desafíos de la modernidad.

El razonamiento que hay detrás de mi propuesta es éste: nuestras Iglesias están en camino hacia la unidad, pero hay que ser pragmáticos y reconocer que es probable que pasen décadas, si no siglos, antes de que la unidad sea restaurada.

Mientras tanto, necesitamos desesperadamente dirigirnos al mundo con una voz única. Sin ser una Iglesia, ¿no podemos actuar como una Iglesia? ¿No podemos presentarnos a la sociedad secularizada como un cuerpo unificado?

Creo con fuerza que es posible para las dos Iglesias hablar con una voz; puede haber una respuesta católico-ortodoxa a los desafíos del secularismo, liberalismo y relativismo. También en el diálogo con el Islam, católicos y ortodoxos pueden actuar juntos.

Añadiría que cualquier aproximación entre católicos y ortodoxos no debería minar los mecanismos existentes de cooperación ecuménica que incluyen también a anglicanos y protestantes, tales como el Consejo Mundial de las Iglesias y la Conferencia de Iglesias Europeas.

Sin embargo, en la lucha contra el secularismo, liberalismo y relativismo, así como en la defensa de los valores tradicionales cristianos, la Iglesia Católica adopta una postura mucho más sin componendas que muchos protestantes. Haciendo esto se distancia de aquellos protestantes cuyas posiciones están más a tono con el desarrollo moderno.

La reciente liberalización de la doctrina y moralidad en muchas comunidades protestantes, así como en la Iglesia Anglicana, hace la cooperación entre ellas y las Iglesias de Tradición, a las que pertenecen las Iglesias Católica y Ortodoxa, cada vez más difícil.

Otro nivel de cooperación católico-ortodoxa debería ser el del intercambio cultural entre representantes de las dos Iglesias. Muchos malentendidos que existen entre nosotros tienen un origen puramente cultural.

Un mejor conocimiento de la herencia cultural mutua debería fomentar definitivamente nuestra aproximación. Exposiciones de iconos, conciertos de coros, proyectos literarios conjuntos, conferencias sobre temas culturales, todo esto puede ayudarnos a superar siglos de viejos prejuicios y mejorar el entendimiento de las tradiciones mutuas.

-En su carta al Papa, el 22 de febrero, el Patriarca de Moscú menciona algunos desafíos del mundo moderno, que deberían ser resueltos conjuntamente, y su profundo deseo de devolver los valores cristianos a la sociedad. ¿Cómo se pueden unir fuerzas de manera que los peligros del materialismo, consumismo, agnosticismo, secularismo y relativismo puedan ser superados?

-Obispo Alfeyev: Estas cuestiones surgieron durante la conferencia «Dar un Alma a Europa», que tuvo lugar en Viena del 3 al 5 de mayo de 2006. La conferencia fue organizada conjuntamente por el Pontificio Consejo para la Cultura y el Departamento de Relaciones exteriores del Patriarcado de Moscú.

Los cincuenta representantes de la Iglesia Católica y de las Iglesias Ortodoxas Rusas se reunieron para ponderar los desafíos que afronta el cristianismo en Europa y desarrollar modos de colaboración para afrontarlos.

Son precisamente el materialismo, el consumismo, el agnosticismo, el secularismo y el relativismo, todos basados en la ideología humanista liberal, los que constituyen un desafío real para el cristianismo. Y es la ideología humanista liberal la que debemos neutralizar si deseamos preservar los valores tradicionales para nosotros y para las futuras generaciones.

Hoy la ideología humanista liberal, permaneciendo en su propia plataforma de universalidad auto-fabricada, se impone a la gente que ha crecido en otras tradicionales morales y espirituales y tiene diferentes sistemas de valores. Esta gente ve en el dictado total de la ideología occidental una amenaza a su identidad.

El evidente carácter antirreligioso del humanismo liberal moderno suscita no aceptación y rechazo de aquellos cuya conducta esta motivada religiosamente y cuya vida espiritual está fundada en la experiencia religiosa.

Existen diversas variaciones de la respuesta religiosa a los desafíos del liberalismo totalitario y el secularismo militante. La respuesta más radical ha sido dada por los extremistas islámicos, que han declarado la «yihad» contra la civilización occidental post-cristiana con todos sus llamados valores humanos comunes.

El fenómeno del terrorismo islámico no se puede comprender sin la completa apreciación de la reacción que ha surgido en el mundo islámico contemporáneo como resultado de los intentos de Occidente de imponer su visión del mundo y sus estándares de conducta en él.

En la medida en que el Occidente secularizado persista en reclamar un monopolio global de la visión del mundo, propagando sus estándares como sin alternativa y obligatorios para todos los países, la espada de Damocles del terrorismo seguirá pendiendo sobre toda la civilización occidental.

Otra variación de la respuesta religiosa al desafío del secularismo es el intento que se está haciendo de adaptar la misma religión, incluyendo sus doctrinas y moral a los estándares liberales modernos.

Algunas comunidades protestantes han descendido ya por este sendero infiltrando los estándares liberales en su doctrina y práctica eclesial desde hace varias décadas. El resultado de este proceso ha sido una erosión de los fundamentos dogmáticos y morales del cristianismo, con sacerdotes a los que se les permite justificar o realizar «matrimonios del mismo sexo», miembros del clero que mantienen tales relaciones ellos mismos, y teólogos que reescriben la Biblia creando incontables versiones de cristianismo políticamente correcto, orientado a los valores liberales.

Finalmente, la tercera variación en la respuesta religiosa al secularismo es el intento de entrar en un diálogo pacífico, no agresivo con él, con el objetivo de obtener un equilibrio entre el modelo liberal-democrático de la estructura social occidental y el modo religioso de vida. Tal sendero ha sido elegido por las Iglesias cristianas que han permanecido fieles a la tradición, como las Iglesias Católica y Ortodoxa.

Hoy, las Iglesias Católica y Ortodoxa tienen la capacidad de llevar a cabo un diálogo con la sociedad secularizada en un alto nivel intelectual. En las doctrinas sociales de ambas Iglesias, los problemas relativos al diálogo con el humanismo secularizado en materia de valores han sido profundamente examinados desde todos los ángulos.

La Iglesia Católica ha tratado estas cuestiones en muchos documentos del Magisterio; el más reciente de ellos ha sido el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, llevado a cabo por la Comisión Pontificia Justicia y Paz y publicado en 2004.

En la tradición ortodoxa, el documento más significativo de este tipo es «Bases del Concepto Social de la Iglesia Ortodoxa Rusa», publicado en 2000.

Ambos documentos promueven la prioridad de los valores religiosos sobre los intereses de la vida secular. Oponiéndose al humanismo ateo, fomentan en cambio un humanismo guiado por los valores espirituales.

Esto significa un humanismo «que transcurre por los estándares del plan de amor de Dios en la historia», un «humanismo integral capaz de crear un nuevo orden social, económico y político, fundado en la dignidad y libertad de cada persona humana, fundado en la paz, la justicia y la solidaridad».

La comparación entre los dos documentos revela sorprendentes similitudes en las doctrinas sociales de las Iglesias Católica y Ortodoxa. Si nuestra comprensión de los asuntos sociales es tan similar, ¿por qué no podemos unir fuerzas para defenderlos?

Creo que ha llegado el momento para todos los cristianos de escoger seguir la línea tradicional, especialmente católicos y ortodoxos, para formar un frente común en orden a combatir el secularismo y el relativismo, para llevar a cabo un diálogo responsable con el Islam y las otras religiones mayores del mundo, y defender los valores cristianos contra todos los desafíos de la modernidad. Dentro de 20, 30 ó 40 años puede ser demasiado tarde.

"RELIGIÓN DIGITAL" Y OTRAS NOVEDADES DEL BLOG

Quisiera hoy hacer referencia a un interesante recurso de cara a estar informado sobre distintos aspectos y vertientes de la temática religiosa. Se trata del apartado que el diario en Internet "Periodista Digital" dedica a la religión y que, cuidando la "marca de casa", recibe el nombre de "Religión Digital".

Es cierto que sus contenidos, así como los blogs y sitios web a los que a veces remite, se centran fundamentalmente en España, pero también incluye otros referidos a Iberoamérica y otros países del mundo. También es cierto que, debido a lo anterior, predomina la óptica "católica" y no va a ser fácil encontrar otras perspectivas diversas, incluyendo en estas las que podrían ofrecerse desde la Ortodoxia Cristiana. Pero a nadie, creo, se le escapan las posibles razones de que esto sea así.

En cualquier caso, he introducido en el apartado "Otros Enlaces" del blog el link correspondiente a este recurso de información. Señalo así mismo que "Religión Digital" acoge la posibilidad de suscribirse a un boletín que se recibe con cierta periodicidad en la dirección de correo e-mail que indique el suscriptor (ver).


En otro orden de cosas, he actualizado -con el fin de facilitar un mejor acceso a sus datos- los enlaces referidos a las distintas jurisdicciones ortodoxas establecidas en España y Portugal y, para ello, además de aclarar algunos de los enlaces dividiéndolos según ambos países, he añadido el correspondiente al Decanato del Arzobispado de Iglesias ortodoxas rusas en Europa Occidental, dependiente del Patriarcado de Constantinopla que, no figurando hasta el momento en el apartado ahora actualizado, cuenta con tres parroquias en España: Barcelona, Pamplona y Torrevieja. El Deán responsable de las mismas es el P Arcipreste Fedor Almes, al que desde aquí -y elevando mis oraciones- le deseo los mejores aciertos en su labor pastoral, engrandeciendo así la misión cristiana conjunta de la cada vez más numerosa familia ortodoxa en la península Ibérica.

También, aunque está en francés, se introdujo hace días enlace a otro sitio web de noticias sobre la cristiandad ortodoxa que se renueva y actualiza con considerable frecuencia; me refiero a "Orthodoxie: L´information orthodoxe sur Internet" y, de vez en cuando, traduciré algunas de las informaciones y noticias que puedan resultar de mayor interés.

Por último, se han traducido y adjuntado a la entrada correspondiente del blog (Noticias del Servicio Ortodoxo de Prensa-Noviembre 2006), dos nuevas noticias.

martes, noviembre 14, 2006

MONSEÑOR ARTEMIJE SE ENTREVISTA CON MIGUEL ÁNGEL VECINO EN GRAKANICA


En información recogida del sitio Web de la Iglesia Ortodoxa Española, Patriarcado de Serbia, nos llega la noticia de la reunión mantenida entre Monseñor Artemije, obispo de Rashka-Prizren, con el consejero del embajador de España en Belgrado, Miguel Ángel Vecino. Dicha entrevista se mantuvo en dependencias del monasterio de Grakanica y versó sobre los temas actuales relacionados con las graves problemáticas que, incidiendo con especial virulencia sobre la población serbia, cristiano ortodoxa, están presentes en la provincia de Kosovo-Metohija.

Vladika Artemije, en declaraciones del pasado 12 de octubre recogidas por la agencia de noticias Ria Novosti, manifestaba que en Kosovo-Metohija continuaban los ataques contra los serbios, la destrucción de las iglesias ortodoxas y la profanación de los cementerios.

En los últimos dos años, se habría registrado más de 200 actos de agresión contra los representantes de la comunidad serbia, afectando especialmente a los repatriados.

También, se indicaba que más de 1300 serbios fueron asesinados en Kosovo-Metohija en los últimos siete años y un número similar de personas fueron secuestradas sin que hasta la fecha se haya aclarado su suerte. Aproximadamente 250.000 personas, dos tercios de la comunidad serbia, fueron expulsadas de sus hogares; decenas de miles de casas de ciudadanos serbios de la provincia quedaron destruidas, igual que 150 iglesias y monasterios, manifestaba Monseñor Artemije en la rueda de prensa que tuvo lugar en Moscú.

Por el contrario, en el mismo periodo se habrían instalado en Kosovo mása de 400 mezquitas, gracias a los apoyos financieros de Arabia Saudita y otros países del Golfo Pérsico.

Declaró Monseñor Artemije: "Los albaneses de Kosovo se han propuesto cambiar la fisonomía de esta región, despojarla de cuanto simboliza la religión ortodoxa y transformarla en una parte del Estado musulmán"; agregó que cada vez hay más partidarios en la zona del extremismo islamista, el wahabismo y la Yihad.

El obispo deploró que E.E.U.U. y otras naciones occidentales conduzcan una guerra global contra el terrorismo en todas las partes del mundo, salvo en Kosovo y Metohija.

Mientras tanto -y esto ya es evidencia que pone de manifiesto quien escribe este blog- los medios de comunicación españoles y otros del ámbito occidental observan un absoluto mutismo sobre estos hechos de suma gravedad, clara manifestación del desarrollo del genocidio humano y cultural en Kosovo y Metohija que se está produciendo ante los mismos ojos de la misión de la ONU (UNMIK) y sus fuerzas militares en la zona (KFOR) -y no sabemos si a causa de su impotencia, de su desidia, de su irresponsabilidad o del amedrantamiento al que se ven sometidas; o todo a un tiempo-, o bien, solo informan de una "independencia" que dan por inminente, sin importar la suerte y la vida -presentes y futuras- de estas personas y sus valores religiosos y culturales.

lunes, noviembre 13, 2006

"LA EXTRAÑA EXPERIENCIA DE LA IGLESIA DE CHIPRE"

Los campos de la Isla de Chipre están salpicados de pequeñas iglesias en torno a las cuales han ido surgiendo comunidades tranquilas pero vivas. Fui a visitar uno de estos templos, el de la villa de Orkontas, según íbamos de camino hacia el Monasterio de Kykko. Las sencillas pinturas de techos y paredes no hacían sino confirmar una constante en los primeros siglos del cristianismo.

El que una comunidad no supiera leer o escribir no significaba que no sabía ver y contemplar. Y de esa manera presentaron las principales enseñanzas del cristianismo a través de pinturas murales o a través de mosaicos. Un lenguaje no verbal pero efectivo. Sin embargo, me llamó poderosamente la atención la abundancia de fotografías, carteles y afiches con la imagen del Abad del Monasterio de Kykko por todos los rincones de calles y campos.

Ante la extrañeza pregunté la razón de tal despliegue fotográfico, como si se tratara de una campaña electoral.

Y efectivamente, eso era, una campaña electoral en toda regla para elegir la autoridad suprema de la Iglesia de Chipre.

La Iglesia en Chipre se remonta a los comienzos del cristianismo.

Bernabé, el compañero de san Pablo era natural de esta isla. Lázaro, el amigo de Jesús, el hermano de Marta y Maria, falleció en esta isla y parte de sus restos aquí permanecen. A partir del concilio de Efeso, en el 431, se independiza de la sede metropolitana de Antioquia. Desde entonces ha sido autocéfala, unida a la tradición ortodoxa. Muchas han sido las dificultades y persecuciones que ha sufrido a lo largo de los siglos. Pero ha sabido conservar algunas de sus tradiciones.

Una de ellas es la de la elección del Patriarca que dirige sus destinos. Este puesto es vitalicio. Pero el actual patriarca padece de Alzheimer, con lo cual la Iglesia Chipriota se ha visto en la necesidad de buscar un nuevo Patriarca. El proceso de selección sigue pautas que se remontan a los primeros siglos del cristianismo. Es el siguiente. Todos los miembros de la comunidad cristiana seleccionan mil delegados. Estos delegados asistirán a una gran Asamblea donde seleccionarán a cien delegados.

Por su parte los eclesiásticos –sacerdotes, monjes, monjas, diáconos, archimandritas, etc. – seleccionan a 34 delegados. Y en una gran Asamblea, el Gran Sínodo, los cien delegados de los seglares junto con los treinta y cuatro de los eclesiásticos, seleccionan el que será nombrado de por vida como Patriarca y Cabeza visible de la Iglesia Ortodoxa en Chipre, la máxima autoridad. Este proceso se ha utilizado en los últimos mil quinientos años, y siempre ha funcionado. En los últimos años era casi un mero trámite burocrático. Pero este año son cuatro los candidatos que se han presentado para, de entre ellos, seleccionar la persona idónea.

Lo que no supieron – o no quisieron- explicarme los chipriotas es cómo funciona la campaña electoral que indudablemente existe. Una de las lecciones que se aprenden de esto es la participación plena del pueblo en la selección de quien va a ser la persona que dirija la vida espiritual de la comunidad creyente.

Son métodos ejemplares que deberían ser imitados ciertamente en la Iglesia Católica, donde el proceso sigue unos trámites burocráticos en los cuales está ausente la opinión de la feligresía. Chipre, Iglesia pequeña pero ejemplo grande.



Tomás del Valle (12/11/06)


miércoles, noviembre 08, 2006

PARA LA REFLEXIÓN Y LA MEDITACIÓN (2)

DICHOS DE LOS PADRES DEL DESIERTO


-I-


El abad José de Tebas decía:
"Hay tres clases de hombres que son enaltecidos a los ojos de Dios. Primero, aquellos que, cuando están enfermos o son tentados, aceptan todas las cosas con acción de gracias. Segundo, los que realizan todas sus obras limpiamente ante Dios, y en modo alguno buscando sólo agradar a los hombres. Tercero, los que permanecen sujetos a la dirección de su padre espiritual y renuncian al egoismo"


-II-


El abad Hiperiquio decía:
"Es mejor comer carne y beber vino que, mediante la calumnia y descalificación, devorar la carne de tu hermano"


-III-


Cierto hermano fue al abad Poemen y le dijo:
"¿Qué debo hacer, Padre? Siento una gran tristeza"
El anciano le contestó:
"No desprecies nunca a nadie, no condenes nunca a nadie, no hables nunca mal de nadie, y el Señor te otorgará la paz"


-IV-


Un hieromonje fue preguntado por cierto soldado si Dios perdonaría a un pecador. Y él le dijo:
"Dime, querido: si tu capa está rota, ¿la tiras?"
El soldado replicó y dijo:
"No, la arreglaré y volveré a ponérmela"
El anciano, entonces, le contestó:
"Si tú cuidas de tu capa, ¿no había de ser Dios misericordioso con su propia imagen?"


-V-


Uno de los hermanos había pecado, y el sacerdote le mandó que abandonase la comunidad. Entonces el santo abad Besarión se levantó y salió con él, diciendo:
"¡Yo también soy un pecador!"


-VI-


Cita de San Pacomio:

"¿Un mal pensamiento? Sopórtalo con paciencia, hasta que Dios te dé calma. ¿El ayuno? Persevera con firmeza. ¿La oración? Sin descanso, en tu habitación entre tú y Dios. Un solo corazón con tu hermano; la pureza en todo tu ser; la cabeza inclinada ante el Señor; el corazón humilde; bondad en el momento de la irritación y cólera"



[Estas citas textuales han sido introducidas en el blog gracias a la colaboración del P Osios (Ferrer) de la parroquia de San Simeón El Nuevo Teólogo y San Inocencio de Moscú, de Alicante -Boletín Parroquial Nº 2-]

martes, noviembre 07, 2006

ABECEDARIO (7)

ADÁN


Adán.- Desde el punto de vista etimológico procede del hebreo "adam" que, en su relación -ya anunciada por el autor bíblico- con el término igualmente hebreo de "adamah" (i.e. "tierra"), vendría a significar "hecho" o "extraído de la tierra" y también, por extensión, designa sencillamente "hombre" y, en un sentido colectivo, "humanidad".


Así pues, según el relato bíblico de la Creación o Génesis, Adán es el primer hombre, o el hombre por excelencia en tanto que padre genealógico del género humano. El hombre, Adán, es creado por Dios ("Hagamos el hombre a imagen nuestra, según nuestra semejanza...") a partir del barro o polvo de la tierra y de su aliento o espíritu (Gn 2, 7), y colocado en el Paraíso terrenal como dueño absoluto con la única condición de no comer el fruto del árbol de la Ciencia del Bien y del Mal.


El relato bíblico del Génesis describe su existencia feliz en el Jardín del Edén junto a Eva, su compañera; la tentación de la Serpiente; la desobediencia por medio del pecado y, consecuentemente, posterior destierro o expulsión del paraíso; luego, el nacimiento de sus hijos: Abel, Caín y Set; que murió a la edad de 930 años.


Muchos de estos datos del primer libro de la Biblia referidos a Adán y su historia, son fundamentales para la fe cristiana y, especialmente, el hecho de su caída por lo que afecta a la concepción del pecado y de la condición mortal -heredada- del ser humano: así, ya en la literatura rabínica, a Adán se le ve como cabeza de la humanidad y transmisor de la muerte, por su pecado, a todos los hombres en tanto que todos ellos son fruto de su descendencia.


En el resto de los libros del Antiguo Testamento apenas si se le nombra; en cambio, en el Nuevo Testamento y en la tradición que arranca desde el cristianismo primitivo es importante la relación de oposición Adán-Cristo: el primer Adán trajo la muerte y el pecado, mientras que el segundo Adán, Cristo, trajo la Vida y la Resurrección (Rm 5, 12-21 y 1 Co 15, 20-22).

REGIÓN MURCIANA: "SHAKESPEARE SE ESCUCHARÁ EN RUMANO EN CARTAGENA Y ALCANTARILLA"

La Asociación de Ayuda a Inmigrantes del Este (Asestemur), presidida en la Región Murciana por la ciudadana rumana Luminita Pigüi, llevará mañana a Cartagena, y el jueves a Alcantarilla, una representación de fragmentos de Shakespeare a cargo de una compañía de teatro de Bucarest. La obra se representará en rumano, y estará dirigida al numeroso colectivo de inmigrantes de este país que vive en la Región.


Luminita Pigüi, Presidenta de ASESTEMUR

La cita es mañana, a las cinco de la tarde, en la Universidad Popular de Cartagena, y el jueves, a las nueve de la noche, en el centro cultural Infanta Elena de Alcantarilla. La entrada es libre. La gira está organizada por la Embajada de Rumanía en España, la asociación Asestemur y la Fundación La Caixa.

Asestemur, que lleva operando en esta región del sureste español desde el año 2003, desarrolla numerosas actividades culturales, formativas y sociales encaminadas a mostrar la cultura de los países del este europeo así como al fomento de la integración de los inmigrantes procedentes de dicha zona. Con anterioridad ha organizado, por ejemplo, veladas poéticas, exposiciones y tenía el proyecto de organizar y poner en funcionamiento un coro de música ortodoxa.


[Fuente: Diario La Verdad]

lunes, noviembre 06, 2006

NOTICIAS DEL SERVICIO ORTODOXO DE PRENSA - NOVIEMBRE 2006

Nicosia: Un nuevo Primado para la Iglesia de Chipre (5/11/06)


El metropólita de Paphos Chrysostomos (Englistriotis), de 65 años, ha sido elegido, el 5 de noviembre de 2006 último, Arzobispo de Nueva Justiniana y primado de la Iglesia Ortodoxa de Chipre. Sucede al Arzobispo Chrysostomos (Kykkotis), de 79 años, que había estado a la cabeza de la Iglesia de Chipre desde 1977, pero que, afectado por la enfermedad de Alzheimer, fue declarado incapacitado para el desarrollo de sus funciones por un "sínodo ampliado" que reunió, los días 16 y 17 de mayo pasado, en Chambésy, cerca de Ginebra, a los Patriarcas de Constantinopla, de Alejandría, de Antioquía y de Jerusalem, acompañados de obispos de sus Iglesias respectivas, así como la Asamblea de Obispos de la Iglesia Ortodoxa de Chipre. El Arzobispo Chrysostomos es el segundo Primado de la Iglesia de Chipre desde la muerte del Arzobispo Makarios III, que llevó la isla al logro de su independencia y fue su primer Presidente de 1960 hasta su muerte, en 1977.


De conformidad con los Estatutos de la Iglesia de Chipre, el nuevo arzobispo ha resultado electo tras un largo proceso electoral, que había comenzado el 24 de septiembre último con la designación por la asamblea de los fieles de las diferentes diócesis de la Iglesia de Chipre de mil cuatrocientos delegados -conformados por una mayoría de laicos- encargados de elegir entre ellos a cien grandes electores. Son estos grandes electores a los que se añaden treinta y tres clérigos, entre los cuales se incluyen los obispos y los superiores de los monasterios, los que han elegido al nuevo arzobispo en el momento del voto final, después de un mes de una "campaña electoral" que se ha desarrollado, según la opinión de los observadores, de manera bastante agresiva en los medios de comunicación. Comentando este sistema de elección para la AFP, Nikos Peristanis, un sociólogo chipriota, declaró: "La Iglesia Ortodoxa de Chipre es probablemente la única que lleva a cabo una verdadera campaña de opinión pública para escoger a su primado". Cuatro candidaturas habían sido las propuestas: el metropólita Crhysostomos de Paphos, el metropólita Chrysostomos de Kition (con sede en Larnaka), el metropólita Athanasios de Limassol y el obispo Nicephoros, superior del monasterio de Kykkos. El metropólita Chrysostomos de Paphos ha sido finalmente elegido, en la última ronda de escrutinio, con 73 votos de entre 131 votantes, frente a 57 votos recibidos por el metropólita Athanasios de Limassol.


El nuevo Arzobispo nació el 10 de abril de 1941 en la isla de Chipre. Hizo sus estudios de teología en el seminario de San Bernabé (Chipre), realizó su profesión monástica y fue ordenado diácono en el año 1963, y después enviado a la Facultad de Teología de Atenas, donde se diplomó. En el año 1972 fue ordenado presbítero y nombrado superior del monasterio de San Neófito, en Chipre. En 1978, fue ordenado metropólita de la diócesis de Paphos. Desde el 17 de mayo pasado ejercía interinamente la dirección de la Iglesia de Chipre en calidad de "locum tenens".


La Iglesia de Chipre cuya fundación se remonta a la obra misionera de los Apóstoles Pablo y Bernabé dispone de un estatuto de Iglesia autocéfala que le fue reconocido en el Concilio de Éfeso (431). En la época moderna, la Iglesia representó un papel preponderante en la lucha por la independencia de la isla, destacadamente gracias a la acción del Arzobispo Makarios III (1913-1977), predecesor del Arzobispo Chrysostomos. Ella cuenta actualmente, según estimaciones, 450.000 fieles repartidos en seis diócesis. Desde 1974, fecha de la invasión y ocupación de la parte norte de la isla por Turquía, los ortodoxos están concentrados en la zona sur, las iglesias y monasterios de la zona norte cerrados, se vieron saqueados y destruidos en muchas ocasiones con el fin de borrar todo rastros de la cultura griega; hecho que las autoridades eclesiásticas denunciaron en varias instancias en las décadas de los años 80 y 90. La Iglesia de Chipre, que permanece muy influyente en la vida pública, es también uno de los propietarios de bienes inmuebles más grande de la isla.


10º Encuentro Internacional de Diálogo entre la Iglesia Ortodoxa y los Demócrata Cristianos Europeos (15/11/066)

El décimo encuentro internacional de diálogo entre la Iglesia Ortodoxa y el grupo parlamentario del Partido Popular Europeo (demócrata cristianos) y Demócratas Europeos (PPE-DE) se desarrolló, los días 9 y 10 de noviembre, en Bratislava (Eslovaquia), sobre el tema "Construir un nuevo fundamento para Europa a través de la solidaridad: religión y política en acción". Los cerca de doscientos participantes, entre los que había representantes de varias Iglesias ortodoxas en Europa, fueron recibidos, en la sesión de apertura, por el Arzobispo Juan de Presov (Iglesia Ortodoxa de Chequia y Eslovaquia), antes de que se diera lectura de los mensajes del Patriarca Ecuménico Bartolomé I y de Wilfried Martens, anterior Primer Ministro belga y Presidente en ejercicio del Partido Popular Europeo (PPE).

Tres sesiones de trabajo temáticas permitieron abordar, de una parte, los problemas ligados a la cooperación regional en Europa del Sureste, particularmente a partir del plan de estabilización y de asociación de los países de los Balcanes adoptado en la cumbre de Tesalónica (Grecia) en el año 2003 ("El proceso de Tesalónica: los progresos en las relaciones entre Croacia y Serbia" y "El proceso de Tesalónica: integrar a los pueblos de los Balcanes en el mosaico europeo"), y de otra parte, los problemas relacionados con la integración de los países de la Europa Oriental ("Los europeos más desconocidos: Bielorrusia, Moldavia y Ucrania").

De parte ortodoxa, destacaba la presencia del metropólita Emmanuel (obispo de la Diócesis del Patriarcado Ecuménico en Francia y Director de la Oficina de la Iglesia Ortodoxa ante las Instituciones Europeas, en Bruselas), del arzobispo Gabriel (arzobispo de las parroquias de tradición rusa en Europa Occidental, dependiente del Patriarcado Ecuménico), del obispo Hilarión (obispo del Patriarcado de Moscú en Austria), de los obispos Ireneo de Backa e Ignacio de Branicevo (Patriarcado de Serbia), del metropólita José (Archidiócesis del Patriarcado de Rumanía en Europa Occidental y Meridional), y del obispo Athanasio (representante de la Iglesia de Grecia ante las Instituciones Europeas, en Bruselas).

Al término del encuentro, los participantes adoptaron un comunicado final en el cual subrayan que el "Proceso de Tesalónica" contribuyó a la consolidación de la paz en la región. En el mismo comunicado insisten en la constatación de que Turquía debe dar signos tangibles de su empeño en el respeto a la libertad de pensamiento, de religión y de asociación, y especialmente permitiendo la reapertura del Instituto de Teología Ortodoxa de Halki -en la isla de Heybeliada, cerca de Estambul, cerrado por las autoridades de este país desde el año 1971-, restituyendo las propiedades de las comunidades religiosas cristianas incautadas desde hace muchos años y adoptando una legislación apropiada que permita a todas las comunidades religiosas del país desarrollar sus actividades litúrgicas, catequéticas y caritativas sin trabas.

Las relaciones entre la Iglesia Ortodoxa y los parlamentarios europeos democristianos y demócrata-europeos fueron iniciadas hace diez años por el Patriarca Bartolomé I y el anterior Primer Ministro belga Wilfried Martens con ocasión de una visita de una delegación del PPE al Phanar, en Constantinopla, en abril de 1996. Desde entonces, estos encuentros se han ampliado a otras Iglesias ortodoxas territoriales y han adquirido un carácter anual regular. Pretenden promover los valores espirituales y humanos en Europa, el respeto de los derechos del hombre y la tolerancia, la salvaguardia del medio ambiente, y el papel de la Ortodoxia en una Europa sometida al cambio.


Rusia: Para el metropólita Kiril de Smolensk, la Iglesia Rusa Fuera de las Fronteras ha abandonado sus objeciones a la consideración del movimiento ecuménico (16/11/06)

La Iglesia Rusa Fuera de las Fronteras ha abandonado sus objeciones a la consideración del movmiento ecuménico, ha afirmado, en una entrevista al diario ruso Troud (edición del 15 de noviembre), el metropólita Kiril de Smolensk, responsable del Departamento de Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú. "Para nosotros, actualmente, participar en el movimiento ecuménico, como en toda otra forma de acción en la sociedad civil, es ante todo testimoniar la ortodoxia, la Iglesia una, santa, católica y apostólica, y la Iglesia Rusa Fuera de las Fronteras no es opuesta a una tal mision", manifestó. "Si nosotros nos unimos realmente, entonces seremos llamados a testimoniar conjuntamente la ortodoxia delante de otras confesiones cristianas", prosiguió.

Por su parte, en una entrevista del semanario Nezavisimaïa gazeta-Religiïa (edición del 15 de noviembre), uno de los más próximos colaboradores del metropólita Kiril, el P Nicolás Balachov, secretario de la comisión de diálogo del Patriarcado de Moscú con la Iglesia Rusa Fuera de las Fronteras, subrayó que no había habido ningún "compromiso" sobre la cuestión del ecumenismo, tanto, dijo que no había razón alguna para hablar de un "movimiento ecuménico", sino más bien de "relaciones interconfesionales". Y sobre este punto, añadió, los responsables de ambas Iglesias están en la misma línea: "Tenemos la misma posición sobre lo que es aceptable en estas relaciones y sobre lo que no lo es".

Constituida durante la emigración en 1922, la Iglesia Rusa Fuera de las Fronteras, cuya sede está actualmente en Nueva York, ha estado separada del Patriarcado de Moscú desde mediados de la década de los años 20 del pasado siglo, reprochando a éste en primer lugar su dependencia respecto del Régimen Soviético y, más tarde también, su implicación en el movimiento ecuménico. Esta implicación de la Iglesia Ortodoxa rusa en el diálogo interconfesional, especialmente en el marco del Consejo Ecuménico de las Iglesias (CEI), había sido uno de los argumentos de los opositores a la renificación con el Patriarcado de Moscú dentro del concilio de la Iglesia Rusa Fuera de las Fronteras, celebrado en el mes de mayo pasado, en San Francisco (EEUU). Hasta el mismo sínodo de los obispos, que más tarde se habría de pronunciar a favor de la reunificación, había declarado sin embargo, en un mensaje difundido en el mes de septiembre, que no tenía la intención en ningún modo de "renunciar a (sus) posiciones de principio, en particular, en cuanto a la cuestión del movimiento ecuménico".


Encuentro "Fe y Palabra" en Paray-le-Monial (Saona y Loira) del 17 al 20 de mayo de 2007 (24/11/06)

Los encuentros "Fe y Palabra" se dirigen a todos los ortodoxos que desean reunirse para un tiempo de oración y de reflexión. Se articulan alrededor de tres conferencias, de dos largos periodos de meditación sobre textos bíblicos en pequeños grupos y de celebraciones litúrgicas. Se trata de renovarse entorno al "Único Necesario". Estos encuentros son organizados por la Fraternidad Ortodoxa en Europa Occidental, bajo los auspicios de la Asamblea de los Obispos Ortodoxos de Francia. Se celebrarán en francés. Contacto: fratortho2007@yahoo.fra


Turquía (noviembre de 2006)

El Patriarca Ecuménico Bartolomé I, cuya sede está en Estambul, la antigua Constantinopla, ha realizado un llamado para que nada venga a perturbar la visita del Papa Benedicto XVI a Turquía, prevista del 28 de noviembre al 1 de diciembre. "Debemos hacer todo lo posible para que esta visita tenga éxito. Si no lo hacemos así, ello será negativo para la imagen de Turquía. Debemos evitarlo, desde el momento en que nosotros queremos entrar en la Unión Europea", expuso, en una entrevista concedida al periódico turco "Sabah" (edición del 19 de noviembre de 2006), insistiendo en la necesidad de no empañar la imagen del país antes de la cumbre europea de la Unión (UE), en Bruselas, los días 15 y 16 de diciembre, que debe abordar particularmente la cuestión de la adhesión de Turquía a la UE. "No hablarán de ello de un modo oficial, mas lo discutirán entre ellos (miembros asistentes a la cumbre)", añadió. Esta declaración se produce mientras que la opinión pública turca no esconde su hostilidad respecto de Benedicto XVI, al cual reprocha el haberse pronunciado en contra de la entrada de Turquía en la UE cuando todavía era cardenal y el haber asimilado, al parecer, el Islam y la violencia en su discurso de Ratisbona (Alemania) en septiembre de 2006. Las autoridades turcas aseguraron que harían el máximo para que la visita del papa sea un éxito, pero el Primer Ministro, Recep Erdogan, el Ministro de Asuntos Exteriores y el Ministro de Estado encargado de los Asuntos Religiosos, del mismo modo que el alcalde de Estambul, dieron a conocer que desplazamientos al extranjero, ya previstos desde hace tiempo, no les permitirían recibirle. Después de una breve recepción por el Jefe del Estado turco, Ahmed Necdet Seze, en Ankara, el 28 de noviembre, la estancia del papa en Estambul será esencialmente consagrada a su encuentro con Bartolomé I, en el barrio del Phanar, en Estambul, donde está instalado el Patriarcado Ecuménico, y que será la ocasión para los primados de ambas Iglesias de publicar, el 30 de noviembre, una declaración común subrayando su voluntad de alcanzar en un futuro la unidad entre católicos y ortodoxos. Este encuentro "tendrá un gran significado para el diálogo entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa", estimó a propósito el cardenal Tarsicio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano, citado por la AFP, el 24 de noviembre.

domingo, noviembre 05, 2006

MIEMBROS DE LA DIRECTIVA NACIONAL DE FEDROM VISITAN A SS TEOCTIST I

En el marco de una visita oficial más amplia a Rumanía, desarrollada desde el 7 al 19 del mes pasado, una delegación de la Federación de Asociaciones de Rumanos en España (FEDROM), encabezada por su Presidente, Miguel Fonda Stefanescu, y el responsable de las áreas de Imagen y Comunicación de dicha federación, Gelu Vlasin, fue recibida por SS Teoctist I, Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rumana.

La reunión mantenida en las dependencias del Patriarcado versó sobre aspectos legales relacionados con la numerosa comunidad rumana en España, así como las posibilidades de financiación de las parroquias cristiano ortodoxas en este país.



Con posterioridad a esta visita, la delegación mantuvo otros encuentros de trabajo -para, entre otros objetivos, la gestión de las necesidades de los ciudadanos rumanos en España a los que la FEDROM representa- con diversas personalidades que ostentan responsabilidades institucionales de distinto orden (políticas, sociales y culturales) en Rumanía [ver]

"CONDENADO A SER INMORTAL"


CONDENADO A SER INMORTAL

De San Justino (Popovich), archimandrita de Celije


Los hombres condenaron a Dios a la muerte; Dios, en cambio, los sentenció, por medio de Su Resurrección, a la inmortalidad. A cambio de sus golpes, Él les ofrece abrazos; por sus insultos, reciben bendiciones; por la muerte, inmortalidad. Los hombres nunca mostraron tanto desprecio por Dios como cuando lo crucificaron; y Dios nunca mostró tanto amor por la humanidad como cuando lo hizo resucitando. Los hombres querían hacer de Dios un mortal, mas Dios, por medio de Su Resurrección, concibió volverlos inmortales. El Dios crucificado resucitó y venció a la muerte. La Muerte no es nada. La Inmortalidad se apoderó del hombre y de todo su mundo.

A través de la resurrección del Dios-Hombre, la naturaleza del hombre fue llevada por el camino de la inmortalidad, y la muerte se volvió, de este modo, cobarde. Pues, antes de la Resurrección de Cristo, la muerte era algo temido por el hombre; mas, después de la Resurrección del Señor, el hombre se transformó en algo temible para la muerte. Si un hombre vive en la Fe en Dios-Hombre Resucitado, él vive más allá del alcance de la muerte. Se vuelve inalcanzable para la muerte. La muerte es transformada en una “alfombra bajo sus pies”: “¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?” (I Corintios, 15, 55) Así, cuando un hombre ante Cristo ofrece su último suspiro, pierde apenas la cáscara de su cuerpo, la cuál vestirá nuevamente en el día de la Segunda Venida.

Hasta la Resurrección del Cristo Dios-Hombre, la muerte era la segunda naturaleza del hombre; la primera era la vida, la segunda era la muerte. El hombre se acostumbró a la muerte como algo natural. Pero con la Resurrección del Señor, todo mudó: la inmortalidad se convirtió en la segunda naturaleza del hombre. Se trocó en algo natural para el hombre, en la medida que la muerte se volvía antinatural. Exactamente como antes de la Resurrección de Cristo era natural para el hombre ser mortal, ahora es natural que el hombre sea inmortal.

Por medio del pecado, el hombre se hizo mortal y limitado; por medio de la Resurrección del Dios-Hombre, él es inmortal y eterno. Precisamente en eso descansa el poder, el dominio y la omnipotencia de la Resurrección de Cristo. Más allá incluso, sin la Resurrección de Cristo no habría Cristiandad. Entre los milagros, el mayor de todos es la Resurrección del Señor. Todos los otros milagros provienen de la Resurrección y giran en torno a ella. De ella procede la fe, el amor, la esperanza, la oración y el juicio de Dios. Los apóstoles fugitivos, aquellos que huirán lejos de Jesús cuando Su muerte, volverán a Él con Su Resurrección. Y el centurión romano, cuando vio a Cristo resucitado de su tumba, confesó que Él era el Dios-Hombre. Fue de este modo como los primeros Cristianos se volvieron Cristianos: porque Cristo resucitó, por Él dominó a la muerte. Esto es algo que ninguna otra religión tiene; es esto, la Resurrección, lo que exalta a Cristo sobre todos los otros hombres sobre todos los demás dioses. Es esto lo que, de manera única e incuestionable, muestra y prueba que Cristo es el único verdadero Dios y Señor de todos los mundos conocidos y desconocidos.

A causa de la Resurrección de Cristo, a causa de Su dominio sobre la muerte, los hombres se convirtieron, se convierten ahora, y se convertirán en Cristianos en el futuro. Toda la historia del Cristianismo no es más que un único y mismo milagro, el milagro de la Resurrección de Cristo, que está eternamente contenido en los corazones de los Cristianos, día tras día, año tras año, era tras era hasta la Próxima Venida.

El hombre nace verdaderamente no cuando su madre lo alumbra, sino cuando él comienza a creer en el Salvador Resucitado, Cristo; en ese momento él nace para la inmortalidad y la vida eterna, mientras que la madre trae al niño apenas para la muerte, apenas para la sepultura. La Resurrección de Cristo es la madre de todos nosotros, Cristianos: la madre de todos los que no morirán. Por medio de su fe en la Resurrección de Cristo, el hombre nace de nuevo, para la eternidad.

Eso es imposible, cuestiona el incrédulo. Y el Dios-Hombre Resucitado responde: “¡Todo es posible para quien cree!” (San Marcos 9, 23) Y aquel que cree es el que, con todo su corazón, con toda su alma y con todo su ser, vive de acuerdo con el Evangelio del Señor Jesús Resucitado.

Nuestra fe es la victoria en la cual dominamos a la muerte; fe, esto es, en el Señor Resucitado. “¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado” (I Corintios 15, 55-56) Por medio de Su Resurrección, el Señor arranca el aguijón de la muerte. La muerte es la serpiente y el pecado es su aguijón. A través del pecado, la muerte inyecta su veneno en el cuerpo y en la alma de los hombres. Cuantos más pecados el hombre tiene, más poderoso es el aguijón por el cual la muerte inyecta su veneno en él.

Cuando una avispa aguijonea a alguien, esa persona hace todo lo posible para extraer el aguijón de su cuerpo. Más cuando es aguijoneado por la muerte –ese aguijón del Hades- ¿qué debería de hacer? Ella tiene, con fe y oración, que pedir al Salvador Resucitado, Cristo, que ella pueda arrancar de su alma el aguijón de la muerte. Y Él, pleno de compasión como Él es, así lo hará, pues Él es el Dios de la Misericordia y del Amor. Cuando muchas avispas atacan el cuerpo de un hombre y lo hacen con sus aguijones, ese hombre queda envenenado y muere. Lo mismo acontece cuando un hombre es herido por los diversos aguijones de muchos pecados. El que no resucitó del pecado sucumbe a la muerte.

Conquistando al pecado dentro de sí por medio de Cristo, un hombre derrota a la muerte. Si un solo día pasó y usted no consiguió aún derrotar siquiera uno de sus pecados, vea que se volvió más mortal todavía. Si, en cambio, usted se libró de uno, dos, o tres de sus pecados, usted se volvió enormemente renovado en aquello que jamás envejece: la inmortalidad y la eternidad. Nunca nos olvidemos que, que alguien crea en Cristo, implica que tiene que luchar incesantemente contra el pecado, el mal y la muerte.

Un hombre demuestra que cree verdaderamente en el Señor Resucitado por medio de su ardua lucha contra las pasiones y contra el pecado; y si él lucha arduamente, puede tener certeza de que está luchando por la inmortalidad y por la vida eterna. Si no se consagra arduamente a esta lucha, entonces su fe será en vano. ¿Porque, si la fe de un hombre no es la lucha por la inmortalidad y por la eternidad, entonces qué es? ¿Si por la fe en Cristo alguien no busca la inmortalidad y la victoria sobre la muerte, entonces cuál es la finalidad de la fe? Si Cristo no resucitó, ello significa que el pecado y la muerte no fueron derrotados. Y si esas dos cosas no fueron dominadas, ¿entonces por qué debería alguien creer en Cristo? Por el contrario, aquel que, a través de la fe en la Resurrección de Cristo, lucha arduamente contra cada uno de sus pecados, refuerza profundamente dentro de sí el sentimiento de que Cristo realmente resucitó, que Él de hecho removió el aguijón de la muerte, que él de hecho derrotó a la muerte en todos los frentes de la batalla.

El pecado marca profundamente al hombre, lo lleva muy próximo a la muerte, y lo transforma de algo inmortal en mortal, de algo incorruptible e ilimitado en algo corruptible y lleno de limitaciones. Cuantos más pecados tiene una persona, más mortal se vuelve. Y si un hombre no se siente inmortal, es obvio que está totalmente preso en el pecado, en pensamientos pequeños, en sentimientos mórbidos. La Cristiandad es una apelación para la lucha ardua hasta el último aliento contra la muerte, es decir, hasta la victoria final sobre la muerte. Cada pecado es una caída, cada pasión es una traición, cada mal lleva una derrota.

Jamás nadie debería preguntar por qué el Cristiano sucumbe a la muerte corpórea. Esto se da porque la muerte del cuerpo es un tipo de sembradura. El cuerpo mortal es sembrado, nos dice San Pablo (vea I Corintios 15, 42), y es cultivado en el poder, volviéndose inmortal. Como la simiente que es sembrada, así también el cuerpo se disuelve, para que el Espíritu Santo pueda darle vida y hacerlo perfecto. ¿Si el Señor no hubiese resucitado en el cuerpo, qué beneficio obtendríamos con ello de Él? Él no habría salvado al hombre entero. ¿Si Él no hubiese resucitado el cuerpo, entonces por qué Él se hizo carne? ¿Por qué tomó un cuerpo para Sí, si no fue para ofrecernos su Divinidad?

¿Si Cristo no resucitó, por qué debería alguien creer en Él? Confieso sinceramente que jamás habría tenido fe en Cristo, si Él no hubiese resucitado, si no hubiese derrotado a la muerte, nuestra gran enemiga. Mas Cristo resucitó, y Él nos dio la inmortalidad. Sin esa verdad, nuestro mundo no sería otra cosa que una visión caótica de ignorancia odiosa. Solamente con Su gloriosa Resurrección nuestro maravilloso Señor y Dios nos libertó de la desesperanza y de la falta de sentido. Pues, sin la Resurrección, no hay nada más sin sentido en los cielos o bajo ellos que el mundo actual; ni hay mayor desesperanza que esta vida sin inmortalidad. Por esta razón, en todo el mundo no hay ser más infeliz que un hombre que no cree en la Resurrección de Cristo y en la resurrección de los muertos (vea I Corintios 15, 19). “Más le valdría a ese hombre no haber nacido” (San Mateo 26, 24).

En nuestro mundo secular, la muerte es el mayor de todos los tormentos y la cosa más horriblemente cruel. Liberación de ese tormento y de esa crueldad es precisamente lo que la salvación nos dispensa. Tal salvación fue dada a la humanidad solamente por el Vencedor de la Muerte, el Dios-Hombre Resucitado. Por medio de Su Resurrección, Él nos reveló todo el misterio de la salvación. Salvación significa tener la inmortalidad y la vida eterna garantizadas para el cuerpo y para el alma. ¿Pero cómo alcanzamos esto? Solamente en la vida del Dios-Hombre, en la vida de la Resurrección, por medio de Cristo Resucitado.

Para nosotros, Cristianos, la vida en esta tierra es una escuela en la cual aprendemos cómo garantizarnos la inmortalidad y la vida eterna. Pues, ¿qué beneficio resultaría de esta vida, si no podemos en ella alcanzar la inmortalidad? Pero, para que un hombre resucite como Cristo, tiene primero que morir como Él y vivir la vida de Cristo como si fuese la suya propia. Si así lo hiciere, entonces el Día de la Resurrección podrá decir, como San Gregorio El Teólogo: “Ayer fui crucificado como Cristo, hoy como Él soy glorificado; ayer morí como Él, hoy como Él nací; ayer como Él fui sepultado, hoy como Él resucité”.

En unas pocas palabras podemos resumir los Cuatro Evangelios de Cristo: “¡Cristo ha resucitado! ¡En verdad, Él ha resucitado!” En cada una de esas palabras puede encontrarse el Evangelio de Cristo, del mismo modo que se puede encontrar todo el conocimiento del mundo de Dios, tanto lo conocido como lo desconocido, en los Cuatro Evangelios. Y cuando los sentimientos del hombre, junto con todos sus pensamientos, están centrados en el sonido estruendoso de la salutación Pascual, “¡Cristo ha resucitado!”, entonces la alegría de la inmortalidad conmueve a todas las cosas, y todas las cosas en júbilo proclaman el milagro Pascual: “¡En verdad, Él ha resucitado!”.

¡Sí, Cristo en verdad ha resucitado! Y un testigo de ello eres tú; yo soy testigo; todo Cristiano es un testigo de ello, comenzando por los Apóstoles y llegando hasta la Segunda Venida. Porque solamente el poder del Cristo Dios-Hombre Resucitado puede dar –y da continuamente ahora y dará continuamente en el futuro- el poder a todo Cristiano, desde el primero al último, de vencer todo lo que es mortal, y así a la misma muerte; todo lo que es pecaminoso, y así al mismo pecado; y todo lo que es demoníaco, y así al mismo demonio. Pues, simplemente por Su Resurrección, el Señor, de la manera más convincente, mostró y probó que Su vida es la Vida Eterna; Su amor, Amor Eterno; Su bien, Bien Eterno; Su verdad, Verdad Eterna; Su júbilo, Júbilo Eterno. Él también mostró y demostró todas las cosas que ofrece, en Su incomparable amor por la humanidad, para cada Cristiano, en cualquier era.

Con respecto a esas cosas, no hay un sólo acontecimiento, no al menos en los Evangelios, incluso en toda la historia de la humanidad, cuyo mayor testimonio haya sido dado, de una manera tan poderosa, tan indudable y tan indiscutible que el de la Resurrección de Cristo.

Sin duda, la Cristiandad, en toda su realidad histórica, en toda su fuerza y omnipotencia histórica, fue establecida sobre el hecho de la Resurrección de Cristo, es decir, en la Hipóstasis del Cristo Dios-Hombre en la Vida Eterna. Y para ello ahí está toda la extensa y milagrosa historia que la Cristiandad testimonia.

Realmente, si hay un hecho con el cual alguien podría resumir todos los eventos en la vida de Cristo y de los Apóstoles, y generalmente en toda la vida de la Cristiandad, ese hecho es la Resurrección de Cristo. Más incluso, si hay una realización que resuma todas las realizaciones del Nuevo Testamento, esa es la Resurrección de Cristo. Y, finalmente, si hay un milagro en los Evangelios que podamos decir que resume todos los milagros relatados en el Nuevo Testamento, ese milagro es la Resurrección de Cristo. Pues, únicamente a la luz de la Resurrección la persona de Jesús Cristo y Su milagrosa obra pueden ser conocidas. Únicamente a la luz de la Resurrección los milagros de Cristo, todas Sus verdades, todas Sus palabras y todos los acontecimientos del Nuevo Testamento son totalmente explicados.

Hasta la hora de Su Resurrección, el Señor enseñó sobre la Vida Eterna; mas en la Resurrección Él nos mostró que Él Mismo es Vida Eterna. Hasta la hora de Su Resurrección, Él enseñó sobre la Resurrección de la muerte; mas en la Resurrección Él mostró que Él Mismo era de hecho la resurrección de los muertos. Hasta la hora de Su Resurrección, Él enseñó que creer en Él nos arrancaba de la muerte para la vida; mas en Su Resurrección Él mostró que Él Mismo venció a la muerte y de este modo aseguró a aquellos afligidos por la muerte el tránsito de la muerte a la resurrección. Sí, sí, verdaderamente: el Dios-Hombre Jesús Cristo, con Su Resurrección, mostró y demostró que Él es el único verdadero Dios, el único Dios-Hombre en toda la humanidad.

Y, además de esto, sin la Resurrección del Dios-Hombre, sería imposible explicar el testimonio de los Apóstoles, o el martirio de los Mártires, o la confesión de los Confesores, o la santidad de los Santos, o el ascetismo de los Eremitas, o las bienaventuranzas de los Bienaventurados, o la fe de los Fieles, o el amor de los que aman, o la esperanza de los que esperan, o la oración de los que rezan, o el arrepentimiento de los arrepentidos, o la misericordia de los misericordiosos, o cualquiera de las virtudes o de los acciones Cristianas. ¿Si no hubiese el Señor subido a los Cielos como el Resucitado y no hubiese Él provisto a sus Apóstoles con el poder de dar la vida y la sabiduría milagrosa, qué podría haber unido a esos hombres cobardes y fugitivos, dándoles el coraje y la fuerza y la sabiduría para valerosamente predicar y confesar el Cristo Resucitado y seguirlo con júbilo hasta la muerte en Su Nombre? ¿Y si el Salvador Resucitado no los hubiese provisto de con su divino poder y sabiduría, cómo podrían esos hombres simples, pobres e ignorantes haber encendido en el mundo la llama inextinguible de la fe en el Nuevo Testamento? ¿Si la fe del Cristiano no fuese una fe en la Resurrección y, como consecuencia, en la Vida Eterna y en el Señor Vivificante, qué habría sido capaz de inspirar a los Mártires en el camino del Martirio, a los Confesores en el camino de la Confesión, a los Eremitas en el camino del ascetismo, a los Desapegados en el camino de la pobreza, a los Ayunadores en el camino de la abstinencia y a cualquier Cristiano en el camino de la Cristiandad?

Por ello es que todas estas cosas son verdaderas para mí y para todos los seres humanos, por medio de la Resurrección de Cristo. El Maravilloso y Dulce Jesucristo, el Dios-Hombre Resucitado, es el único Ser sobre los cielos en quien los hombres aquí en la tierra pueden derrotar a la muerte y a los pecados y al demonio y recibir la bendición y la inmortalidad, volviéndose miembros, verdaderamente, del Reino Eterno del Amor de Cristo. Para el ser humano, el Cristo Resucitado es la totalidad de todo en toda la humanidad: todo lo que es Bello, Bueno, Verdadero, Hermoso, Armonioso, Sagrado, Sabio y Duradero. Él es todo nuestro Amor, toda nuestra Verdad, todo nuestro Júbilo, toda nuestra Vida, la Vida Eterna en todas las sagradas eternidades e infinitos.



[El presente texto de San Justino ha sido traducido a partir de una traducción previa al portugués realizada por André Borges de "Ortodoxia Brasil" , web hermana a cuyos redactores y colaboradores mucho agradezco desde aquí el ofrecimiento de libre acceso a sus excelentes artículos y traducciones]

jueves, noviembre 02, 2006

"LA SAMARITANA"


"Vino una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dijo: `Dame de beber´"
San Juan 4, 7


Todas las tardes bajaba la mujer a la sombra de las palmeras del pozo patriarcal y se sumergía su alma en el silencio para sentir el latido más hondo de la lejanía... Y esperaba al Señor donde había gozado su presencia; le esperaba devanando sus memorias... Fue una siesta del mes de Sivan. Estaba el valle rubio, maduro y oloroso del aliento del verano. Todo resonaba de elictras ardientes; y entre el hervor gemía una rueda de alfarero.


Junto al ejido halló la mujer doce caminantes; sus mantos viejos, sus sandalias roídas, soltaban la tierra de muchas jornadas. Siendo pobres, había uno que semejaba siervo de los otros, y hollaba pesadamente como un buey flaco cuando labra el erial; tenía el pelo rojo y los labios de ferocidad.


La samaritana les gritó: "¡Llegaos sin recelo, y si nadie os socorre, tomad de lo que hubiere en mi casa; abierta la hallaréis; es la más blanca de todas; suben los jazmines por el muro!..."


Y se alejó envuelta del gozoso donaire de su juventud. Y ya casi en la vera del pozo, se detuvo asustada con los rubores dulcísimos que siente la mujer exquisita, aun siendo pecadora.


Un hombre extranjero, recostado en el brocal, aspiraba la pureza y frescura del agua, y dentro del cielo reflejado se veía su imagen con un nimbo de sol.


El hombre alzó los ojos; la miró como un hermano que estuviese esperándola, y le dijo:


- ¡Paz en ti!


Otra vez asomóse al espejo azul de las aguas y, confiadamente, le pidió:


- ¡Dame de beber!


Ella le contemplaba enternecida de su abandono de niño cansado.


Siempre le hablaron los hombres con ufanía de cortejadores y con rendimiento carnal, viendo solo en ella las gracias de hembra. Y el extranjero la había mirado como enlazándola con la emoción de la tarde, y la había escogido para recibir de sus manos la inocencia del agua. ¡La había mirado; había visto que era hermosa, y le pidió agua!. Y la mujer sintió entonces el encanto íntimo del agua, del cual parecía que participase su vida, y creyó oír el primer elogio de su belleza, renaciéndole un estado de virginidad.


Y le sonrió dulce y tímida, pronunciando:


- ¿Cómo siendo judío me pides de beber a mí, que soy samaritana?


En los ojos del caminante pasó un ímpetu de gloria; y alzóse transfigurándose de niño sediento en padre magno y fuerte, en señor que visita su heredad, y le dijo:


- Si supieses quién es el que te dice: ¡Dame de beber!, tu acudirías a él pidiéndole: ¡Yo no a ti, sino tú a mi dame el agua de la sed mía!


Salieron en la mujer resabios de malicias de rapaza, y se inclinó graciosamente, exclamando:


- ¡El pozo es hondo! ¿Cómo podrías tú sacar agua sin mí?


Y le mostraba el cántaro limpio y fresco de juncia y la delgada cuerda ceñida de su talle.


Llegósele el hombre dolorido de compasión. Y la samaritana recogióse en sí misma escuchándole:


- ¡Todo el que bebiere de esta agua que tú tomas de la tierra vuelve a sentir la sed; mas el que bebiere de la que yo alumbro nunca estará sediento, porque el agua que yo doy se vuelve en el pecho una fuente que salta hasta la vida eterna!...


La mujer se le iba postrando, sin cuidarse de su figura, ni de los pliegues de su túnica, ni de sus trenzas, que se le sumían entre el herbazal; y tendida, humilde y casta, toda hecha de corazón bajo los ojos y la palabra del extranjero, le imploró con un quejido venturoso:


- ¡Dame, Señor, dame de esa agua viva, que yo no quiero tener más sed!...


[Fragmento de Figuras de la Pasión del Señor, de Gabriel Miró, obra de este escritor alicantino publicada en los años 1916-1917]

miércoles, noviembre 01, 2006

FAMILIA: PLANIFICACIÓN FAMILIAR Y ABORTO

[Por la siempre actual presencia de esta problemática en la sociedad, concretamente en el seno de las familias, y en los medios de comunicación, quería destacar hoy este texto que figura en la sección de "Cápsulas" de la página web de la parroquia de la Santísima Virgen María, de Santiago de Chile, dependiente del Patriarcado de Antioquía]


LA FAMILIA Y LA PLANIFICACIÓN FAMILIAR


Jesús mismo, en la víspera de Su muerte, en el solemne momento en que participó con sus discípulos en la última Cena, recordó el regocijo del nacimiento de un niño: “La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo” (Juan 16:21). Todos los padres notan que la angustia es totalmente olvidada cuando el niño llega, no es solamente el dolor físico de la madre, sino también todas las inquietudes humanas, la preocupación financiera que todos los hombres y mujeres sienten tan frecuentemente antes de tener niños. Todo esto se olvida totalmente cuando una nueva y pequeña criatura, desvalida y totalmente “tuya” aparece en la familia y necesita desesperadamente amor y atención.

Y por ello la actitud de Jesús hacia los niños: “Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.” (Mateo 18:2-3). ¿Puede uno comprender plenamente el significado de esta advertencia del Señor - probablemente una de las más relevantes de todo el Evangelio - si uno, deliberadamente se priva de tener niños?

De hecho, el nacimiento de un niño y su posterior crianza es un gran regocijo y una bendición de Dios. No puede haber un matrimonio cristiano sin un deseo inmediato e impaciente de ambos padres de recibir y compartir esta alegría. Un matrimonio donde los niños no son deseados se funda sobre una defectuosa, egoísta y carnal forma de amor. En darle vida a otros, el hombre imita el acto creativo de Dios, si él rehúsa hacerlo, no solamente rechaza a su Creador, sino también distorsiona su propia humanidad; ya que no hay humanidad sin una “imagen y semejanza de Dios”, es decir, sin un deseo consciente o inconsciente, de ser un verdadero imitador del creador de vida, el Padre de todos.

Sin embargo, hemos visto (capítulo I) que una de las diferencias esenciales entre la concepción Judaica del Antiguo Testamento y el matrimonio Cristiano era que, para los antiguos Judíos, el matrimonio era sólo un medio de procreación, mientras que para los Cristianos, es un fin en sí mismo - una unión de dos seres, en el amor, reflejando la unión entre Cristo y la Iglesia. Y, ciertamente, ni en el Evangelio ni en San Pablo se encuentra la idea de que el nacimiento de un hijo “justifique” el matrimonio. Como tampoco se encuentra esa idea en la literatura patrística. En su magnífica Homilía 20 sobre la Epístola a los Efesios, San Juan Crisóstomo define matrimonio como una "unión" y un "misterio", y sólo ocasionalmente menciona el dar a luz.

Sobre este punto, hay confusión de pensamiento y práctica para los cristianos occidentales modernos; los comentarios de los medios de comunicación que frecuentemente deforman y mal interpretan las encíclicas papales que prohíben el control artificial de la natalidad a los católicos romanos, contribuyen escasamente a una posible aclaración.

El punto es que, hasta hace poco, el pensamiento Occidental sobre el sexo y el matrimonio era entera y casi exclusivamente dominado por la enseñanza de San Agustín (+ 430). La peculiaridad del punto de vista de San Agustín fue que él consideró el sexo y el instinto sexual como el canal mediante el cual la culpabilidad por el “pecado original” de Adán es transmitido a su posteridad. El matrimonio, por lo tanto, era en sí mismo un pecado pues presupone sexo, y podría justificarse únicamente “mediante el nacimiento de un niño”. Consiguientemente, si el nacimiento es prevenido artificialmente, la relación sexual - inclusive en el matrimonio lícito- es fundamentalmente pecaminosa.

La Iglesia Ortodoxa - como hace la Católica Romana - reconoce la santidad de San Agustín, pero su autoridad doctrinal en la Ortodoxia está lejos de ser tan absoluta como es usada en Occidente. Y aún cuando, en la literatura monástica Cristiana Oriental, el sexo es algunas veces identificado con el pecado, la Tradición general de la Iglesia retiene muy firmemente las decisiones del Concilio de Gangra, que radicalmente rechaza la opinión que condena al matrimonio. Seguramente si el instinto sexual - en su forma “caída” y pervertida - se conecta frecuentemente con el pecado, no es el único canal mediante el cual se expande la maldad a lo largo de las generaciones humanas. El matrimonio en sí mismo es un sacramento; es decir, en las relaciones hombre-mujer, éste está siendo redimido por la Cruz de Cristo, transfigurado por la gracia del Espíritu, y transformado por el amor en una unión eterna.

Si sexo es igual a pecado, y si el nacimiento de un niño por si solo puede aliviar la culpabilidad, ambos el matrimonio y la procreación no son mejores que un pobre sustituto para el único ideal cristiano, el celibato. Estos no tienen un significado Cristiano positivo en sí mismo; y por lo tanto las relaciones maritales que evitan el nacimiento de los hijos son claramente pecaminosas, todo esto si uno adoptara solamente el punto de vista de San Agustín sobre sexo y matrimonio. Aún cuando la encíclica papal Humanae Vitae, prohíbe el control de la natalidad artificial, no está basada en San Agustín, sino que acentúa el interés positivo en la vida humana, permanece en las ideas sobre la maldad del sexo que dominaron el pensamiento Católico Romano en el pasado e indirectamente, impiden el liderazgo contemporáneo de un cambio de actitud hacia el control de la natalidad. ¿Cómo se puede contradecir una norma enseñada por tantos años?

La Iglesia Ortodoxa, por su parte, nunca se ha encargado formal y oficialmente de este el punto. Esto no significa, sin embargo, que las preguntas sobre el control de la natalidad y la planificación familiar son indiferentes a los Cristianos Ortodoxos y que su compromiso Cristiano no tenga implicaciones prácticas en este punto. Como hemos mostrado anteriormente, este compromiso Cristiano implica la creencia de:

- Que el nacimiento de un niño es el natural, santo y un elemento necesario en el matrimonio Cristiano.

- Que dar vida es un privilegio del hombre semejante a Dios, y que por lo tanto él no tiene derecho a rehusarse si quiere conservar “la imagen y semejanza de Dios” dada a él en su creación.

La encíclica papal Humanae Vitae incluye remarcables declaraciones en ambos puntos y, por lo tanto, no debería desecharse simplemente porque es papal.

Sin embargo, el punto de planificación familiar tiene también otros aspectos, que son reconocidos ampliamente y discutidos hoy. Por ejemplo, si la “vida” dada por los padres a sus niños debe ser una vida totalmente humana, no puede comprender únicamente la existencia física, sino también el cuidado paternal, educación y una vida decente. Cuando los padres engendran niños, deben estar listos para cumplir todas estas responsabilidades. Hay obviamente situaciones económicas, sociales y sicológicas en las cuales no se puede dar garantía en este respecto. Y hay a veces una cierta certeza de que los niños recién nacidos vivirán en hambre y miseria psicológica.

En esas situaciones, las diversas formas de planificación familiar, tan antiguas como la humanidad misma, han sido conocidas siempre por hombres y mujeres. La continencia total es una manera radical de control de la natalidad; ¿Pero es verdaderamente compatible con la vida del matrimonio? Y ¿no es continencia en sí misma un tipo de limitación del poder dado por Dios para perpetuar la vida? Sin embargo, ambos el Nuevo Testamento y la tradición de la Iglesia consideran la continencia como una forma aceptable de planificación familiar. La reciente enseñanza Católica Romana también recomienda la continencia por períodos, pero prohíbe los medios “artificiales”, tales como la “píldora”. ¿Existe una diferencia verdadera entre los medios llamados “artificiales” y los considerados “naturales”? ¿Es la continencia realmente “natural”? ¿No es cualquier control médico de las funciones humanas “artificial”? ¿Debemos entonces condenarlo, como pecado? Y finalmente, una seria pregunta teológica: ¿algo “natural” es necesariamente “bueno”? Inclusive San Pablo vio que la continencia podía conducir a “quemarse”. ¿No es la ciencia capaz de hacer del nacimiento algo más humano, controlándolo, tal como lo hace con el hábitat, la salud y alimentación?

La condena estricta del control de la natalidad fracasa en dar respuestas satisfactorias a todas estas preguntas. Nunca ha sido avalada por la Iglesia Ortodoxa como una totalidad, aún cuando, a veces, las autoridades locales de la Iglesia pueden haber emitido declaraciones sobre la materia idéntica a las del Papa. De todos modos, nunca ha sido la práctica de la Iglesia dar una guía moral, fórmulas o estándares que sostengan la validez universal sobre preguntas que realmente requieren de un acto personal de conciencia. Hay formas de control de la natalidad que son aceptables, e inclusive inevitables, para ciertas parejas, mientras otros preferirán evitarlas. Esto es particularmente cierto sobre la “píldora”.

La pregunta del control de la natalidad y de sus formas aceptables puede ser únicamente resuelta por cada pareja Cristiana en forma individual. Ellos pueden tomar la decisión correcta sólo si aceptan su compromiso cristiano con seriedad, si ellos creen en la providencia de Dios, si evitan tener demasiada preocupación en la seguridad material (“no os hagáis tesoros sobre en la tierra” Mateo 6:19), si se dan cuenta de que los niños son una gran alegría y un regalo de Dios, si su amor no es egoísta y ego centrista, y si recuerdan que el amor reducido al placer sexual no es amor verdadero. Por ejemplo, en la opulenta sociedad estadounidense, no hay prácticamente ninguna razón para evitar tener niños en los dos primeros años de matrimonio. De todos modos, el consejo de un buen padre confesor podría ayudar mucho en tomar el correcto “primer paso” en la vida marital.



XIV. EL ABORTO



Siguiendo las Escrituras, la ley canónica Ortodoxa formalmente identifica aborto con asesinato y requiere la excomunión a todos los involucrados: “Aquellos que den drogas que propendan a un aborto y aquellos quienes reciben veneno para matar al feto se someten a la penalidad del asesinato” (Sexto Concilio Ecuménico, canon 91).

En su canon 2, San Basilio el Grande específicamente excluye cualquier consideración que permita abortar en el período temprano de embarazo. “Aquella que intencionalmente destruye al feto sufrirá la penalidad del asesinato, y no hay ninguna distinción con respecto a si el feto está formado o no”.

La disciplina punitiva de la Iglesia temprana admitía que los “asesinos” pudieran recibir la Santa comunión únicamente a la hora de su muerte, si estaban arrepentidos. Sin embargo, hubo excepciones. El concilio de Ancyra específicamente permite algunas excepciones para los involucrados en el aborto: “Concerniente a las mujeres que cometen fornicación y destruyen lo que han concebido o quienes son empleados en la producción de drogas para el aborto, un decreto pasado las excluyó hasta la hora de su muerte, de la Santa Comunión. No obstante, siendo deseosos de usar cierto grado de indulgencia, ordenamos que ellos cumplan diez años (de penitencia)...” (Canon 21).

A fin de comprender totalmente la posición de la Iglesia Ortodoxa sobre el asunto del aborto, uno puede referirse a la solemne celebración de la Iglesia, de la fiesta de la Concepción de San Juan Bautista (Septiembre 4), la Concepción de la Theotokos (Diciembre 8) y desde luego la fiesta de la Anunciación (Marzo 25), cuando Cristo mismo fue concebido en el vientre de la Virgen. La celebración de estas Fiestas claramente implica que la vida humana - en este caso, la vida de Juan, de la Theotokos, y de Jesús, como Hombre - comienza en el momento de la concepción y no después, cuando, supuestamente, el feto llega a ser “viable”.

Si uno permanece en la perspectiva Bíblica y Cristiana, no hay manera de evitar el hecho de que el aborto es una interrupción de la vida humana, este no puede de ninguna manera ser justificado por los argumentos que se aceptan tan comúnmente en nuestra sociedad permisiva y secularizada: el malestar físico o psicológico de la madre, superpoblación, problemas económicos, inseguridad social, etc. Estos son desde luego males que necesitan ser curados, pero la cura no puede lograrse matando víctimas inocentes, que poseen una plena potencialidad para una vida humana normal. Si el aborto se acepta, como un procedimiento normal para encarar los males de la sociedad, entonces no hay estrictamente ninguna razón por la cual la matanza podría aceptarse como una “solución” en otras situaciones, particularmente en la enfermedad o vejez. Si al enfermo “terminal” (y la gente anciana es generalmente “terminal”) se le pusiera libremente término a su vida, que descanso psicológico para aquellos responsables sicológica y materialmente de su continua existencia, ¡Pero que horrorosa y totalmente inhumana perspectiva de la sociedad! Y asusta bastante descubrir que cerca estamos de su realización.

Para los cristianos, matar siempre es malo en cualquier circunstancia en que ello ocurra, no estando excluida la guerra. San Basilio el Grande pide que los soldados que se hayan involucrado directamente en matar a alguien durante la guerra, hagan una penitencia de tres años (canon 13). Sin embargo, por no condonar el total pacifismo (aunque lo admite a veces), la Iglesia reconoció que matar en la guerra no es totalmente idéntico a asesinar ya que esto ocurre (por lo menos, en un principio) para salvar otras vidas. En otras instancias, cuando un homicidio ocurre en defensa de una vida inocente, esto no puede verse, estrictamente hablando, como asesinato. Sin embargo, la actitud de San Basilio hacia los soldados indica que aun en este caso, asesinar esta mal, aún cuando posiblemente es un mal menor que una aceptación pasiva de la violencia por otros. Por analogía, uno puede considerar que en un caso extremo (y muy raramente) cuando se interrumpe la vida del feto únicamente para salvar la vida de la madre, puede también considerarse “un mal menor”. Sin embargo, en estos casos, la horrible responsabilidad de la decisión debe ser tomada con el total conocimiento del hecho que matar sigue siendo matar.

Los Cristianos Ortodoxos poseen una guía clara de su Iglesia sobre este funesto problema, por lo que sus propias responsabilidades familiares y personales están comprometidas. Ellos también ciertamente se opondrán a la legislación que legaliza el aborto, ya que ésta es una señal clara de deshumanización y cinismo de nuestra sociedad. Ellos recordarán, sin embargo, que una posición moralmente válida contra el aborto implica un cuidado especialmente responsable de los millones de niños en la miseria, hambrientos, sin educación e indeseables que vienen en el mundo sin una seguridad de vida razonable.

ABECEDARIO (6)

ABSOLUCIÓN


Absolución (del lat. absolvere: soltar, liberar, perdonar); en el marco de los misterios (sacramentos), concretamente de la confesión o de la penitencia, mediado el arrepentimiento del pecador, es la declaración (fórmula expresiva -"visible"-) proferida por los ministros de la Iglesia (obispos y presbíteros) del perdón de los pecados, como manifestación de la operación (afección -"invisible"-) de la Gracia Divina sobre el alma del creyente, abriéndole la posibilidad de participar nuevamente en la Eucaristía.


Como todo lo referente a la confesión y / o penitencia el fundamento evangélico de la absolución descansa, fundamentalmente, sobre los siguientes versículos:


"Jesús repitió: `La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío´. Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo: `Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos" (Jn 20, 21-23)


En la Iglesia Ortodoxa, hoy, está establecida universalmente la convicción o concepción de que "en el misterio de la penitencia, quien perdona los pecados es Cristo mismo o el Espíritu Santo, pero que en la tierra los que prestan servicio como órganos visibles de esta potestad son, después de los Santos Apóstoles, los obispos y los presbíteros" [Metropólita Makarij (Bulgakov)].


Es por ello que, volviendo a las oraciones expresivas de la absolución -contrariamente a lo que es usual en la Iglesia católica- utilizadas por las diversas Iglesias ortodoxas tienen una forma deprecativa para resaltar que es Dios quien perdona y no el sacerdote.


Así, por ejemplo, la Iglesia griega siguiendo la práctica más antigua y original, utiliza la siguiente fórmula deprecativa para significar la absolución:


"Dios, que por medio del profeta Natán perdonó a David, cuando él confesó sus pecados, y que perdonó a Pedro la negación, cuando él lloró amargamente, y que a la prostituta que lloraba a Sus pies y al publicano y al [hijo] descarriado les perdonó sus pecados: ese mismo Dios te perdone a ti todo, por medio de mí, pecador, ahora en el presente eón y en el eón futuro, y haga que comparezcas sin condenación alguna ante su temible tribunal. No tengas preocupación por las transgresiones de las que te has confesado, y vete en paz"


Ahora bien, en el siglo XVIII, el metropolitano de Kiev, Petr Moghila, introdujo a través de su Euchologion en el Ritual eslavo una oración de tipo latino que lleva aparejada una formulación de la absolución por parte del sacerdote en primera persona (indicativa), tras la invocación -petición- a Nuestro Señor Jesucristo (esta es la fórmula que actualmente está en vigor en la Iglesia rusa):


"Nuestro Señor Jesucristo te perdone todos tus actos pecaminosos, hijo mío, por la gracia y la misericordia de su amor a los hombres. Y mediante el poder que Él me ha otorgado, yo, sacerdote indigno, te perdono también a ti y te absuelvo de todos tus pecados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén"


Sin embargo, esta penetración de una fórmula jurídica en la absolución no ha provocado que en la Iglesia ortodoxa se haya abandonado la concepción "medicinal" -cura del alma- de la confesión, que ha sido tradicional en el Oriente cristiano, en la ortodoxia, opuestamente a la impregnación juridicista del sacramento de la confesión y la penitencia en la Iglesia romana. Aspecto este que se abordará a su debido tiempo cuando se desarrolle el artículo referido a este misterio de la Iglesia (*).


(*) Por lo pronto, será instructivo sin duda acceder a este documento en power point del sitio Web de la parroquia de la Santísima Virgen María, en Santiago de Chile (Patriarcado de Antioquía), que trata el tema en su amplitud.

martes, octubre 31, 2006

ORTHODOXWIKI, WIKIPEDIA Y OTROS ENLACES

OrthodoxWiki


Dando un repaso a varios de los enlaces ya incluidos hace tiempo en el blog, descubrí -a la par que nuevos enlaces- nuevos datos a tener en cuenta para la difusión de la fe cristiana ortodoxa y todo aquello cuanto está relacionado con ella y que constituye la rica herencia que la Iglesia ortodoxa atesora para compartir con todos nuestros semejantes; la humanidad toda.


El primero de estos últimos es la ampliación de la "OrthodoxWiki" ("a free-content encyclopedia and information center for Orthodox Christianity") a los contenidos en idioma búlgaro. "OrthodoxWiki" es un interesante proyecto, similar a la conocida Wikipedia y, por tanto, con similares procedimientos de publicación en su seno a los que se estilan en esta última, pero centrando su atención en los artículos y otros contenidos específicos de la Iglesia Ortodoxa.


A nadie, creo, se le escapa que constituiría una buena idea que uno o varios hermanos ortodoxos con conocimientos suficientes de inglés (lo que no es mi caso) y, sobre todo, de cierta disponibilidad de tiempo, contactaran con los redactores de la "OrthodoxWiki" a fin de abrir, como en el caso del idioma búlgaro, dos líneas de contenidos o dos versiones más para los idiomas castellano y portugués.


Wikipedia


Ya de paso, animo también a todo aquél que lo desee y tenga aportes valiosos que ofrecer, a participar en la mejora y ampliación de los artículos referidos a la Iglesia Ortodoxa de la ya mundialmente conocida Wikipedia, tanto en sus versiones castellana como portuguesa, pues todo cuanto contribuya a la difusión de cuanto ésta supone para el hombre actual habrá de ser bienvenido y la red de Internet constituye un excelente medio para este buen fin.


Nuevos enlaces añadidos


Para terminar, informo de que se ha añadido a la relación de enlaces del blog "De Ortodoxia" un nuevo apartado que he llamado "Otros Enlaces de Interés" e, igualmente, nuevos enlaces para los apartados ya existentes.


Dentro del dedicado a las "Iglesias Ortodoxas de las Américas" he incluido los sitios web de las siguientes comunidades eclesiales ortodoxas:


- Misión Ortodoxa de San Silouan del Monte Athos, dependiente del Patriarcado de Jerusalem en la ciudad de Concepción en Chile.


- Parroquia griega de los Santos Constantino y Elena, también en Chile, concretamente en Santiago y dependiente del Patriarcardo Ecuménico.


- Misión Ortodoxa de Monterrey, en México, dependiente de la Iglesia Ortodoxa de América (OCA).


En "Recursos Pro-Ortodoxia" he añadido uno correspondiente a iconografía perteneciente a la página web de "Iconograms", que contiene iconos de bellísima factura.


Por último, un nuevo foro de debate e intercambio: "Ortodoxia Chile".