martes, agosto 14, 2007

PARA LA REFLEXIÓN Y LA MEDITACIÓN (3)

[San Juan de Kronstadt (1829-1908)]


El rocío de la Gracia de Dios


"¿Un árbol o un matorral podrían crecer sin calor y sin humedad? De ninguna manera. De la misma forma, ¿podría el hombre dar origen a las virtudes sin el rocío de la Gracia de Dios, sin el calor de la fe y del amor ofrecido por el Espíritu Santo? Tampoco. Lo que el sol y la lluvia son para las plantas, el Sol de Justicia (Ml 4, 2), el Cristo, y el rocío de la Gracia lo son para el alma humana".


[Icono de San Juan de Kronstadt]

Demuestra que eres bueno con el prójimo


"Recuerda que todo hombre experimenta instantes, horas, incluso días de tinieblas, e instantes, horas y días de luz. Cada hombre atraviesa momentos de bondad y momentos de maldad, momentos de paz y de tormenta espiritual, más el hombre no es un demonio. A menudo es antes bueno que malo, camina más por la luz que por las tinieblas. Por ello es que, si ves que un hombre está sumergido en un mal estado espiritual o en las tinieblas, o que ha sucumbido a la influencia de una pasión, acuérdate de que él llegó también a ser bueno y gentil, tranquilo y alegre. Entonces, no te comportes mal con él puesto que él mismo está sumido en el mal, antes al contrario esfuérzate en esos momentos de ser bueno y afectuoso en su consideración, como hacia un enfermo, entendiendo que es un estado pasajero para él y que, muy a menudo, su situación es el resultado del enemigo".



[Los presentes textos de San Juan de Kronstadt han sido recogidos del sitio web oficial de noticias de la Diócesis de Corsún y traducidos del francés]
[Para una biografía en castellano del padre Juan de Kronstadt: aquí]