viernes, agosto 24, 2007

ORACIONES (2)

Una oración del Desierto

Señor Jesucristo, a Quien todas las cosas obedecen: perdóname por lo que hice y concede al pecador que soy no pecar más.

Señor, creo que aunque no lo merezca, Tú puedes limpiarme de todos mis pecados.

Señor, sé que los hombres miran a la faz de otros hombres, mas tú ves en el corazón de ellos.

Envía tu Espíritu a lo más profundo de mi ser, y que Él se apodere de mi alma y de mi cuerpo.

Sin Ti no puedo ser salvo; contigo a protegerme, anhelo por la salvación...

Te ruego, ahora, sabiduría, y que Te dignes en Tu bondad inmensa a ayudarme y a defenderme.

Guía mi corazón, Dios Todopoderoso, para que me acuerde de ti día y noche.

Amén.

(De Lecturas diarias con los Padres del Desierto; introducción y edición de Benedicta Ward, SLG)