jueves, octubre 26, 2006

PARA LA REFLEXIÓN Y LA MEDITACIÓN (1)

- I -


"Tuvimos noticia de una conversación tenida entre el Staretz Siluan y un archimadrita que ejercía su actividad misional entre los no ortodoxos. Este archimandrita apreciaba mucho al Staretz y vino en varias ocasiones a conversar con él en sus estancias en la Santa Montaña.

El Staretz le preguntó cómo predicaba. El archimandrita, joven e inexperto, exclamó, gesticulando y agitando su cuerpo:

- Yo les digo: "Vuestra fe es fornicación. En vosotros todo está deformado, todo es falso; y no os salvaréis, si no os arrepentís"

El Staretz le escuchó, después le preguntó:

- Y decidme, Padre Archimandrita, ¿creen ellos en Jesucristo, creen en Dios verdadero?

- Sí, eso lo creen.

- ¿Y creen ellos en la Madre de Dios?

- Sí, la veneran, pero su doctrina al respecto es falsa.

- ¿Veneran a los Santos?

- Sí, los veneran, ¿pero qué Santos pueden existir en ellos después de haberse separado de la Iglesia?

- ¿Tienen oficios en sus iglesias, leen la Palabra Divina?

- Sí, tienen oficios en sus Iglesias, ¡pero si pudiéseis ver cómo son esos oficios en comparación con los nuestros!, ¡que fríos, qué ausencia de vida!

- Y bien Padre Archimandrita. Su alma sabe que hacen bien en creer en Jesucristo, en venerar a la Madre de Dios y a los Santos, en invocarlos en sus oraciones; si vos le decís que su fe es fornicación, no os escucharán... Pero decidles que hacen bien en creer en Dios, que hacen bien en venerar a la Madre de Dios y a los Santos, que hacen bien asistiendo a la Iglesia a los oficios, rezando en casa, leyendo la Palabra Divina, y todo lo demás; pero que, sobre tal o cual punto, están en el error, que es necesario corregir ese error y que entonces todo irá bien. El Señor se alegrará en ellos, y así todos nosotros nos salvaremos gracias a la misericordia de Dios. Dios es Amor; por esta razón, toda predicación debe también proceder con amor, y entonces será saludable para el que predica y para el que escucha. Pero si condenáis, el alma del pueblo no os escuchará, y de ahí no se derivará bien alguno".


( De Staretz Siluan del Monte Athos)


- II -

Se trata de un escrito del Archimandrita Basile, Higoumène de Stavronikita, donde explica que un anciano monje del Monte Athos le había dicho un día:

“Vosotros -decía el anciano monje- no sois católicos romanos convertidos a la ortodoxia griega. Vosotros sois cristianos de Occidente, miembros de la Iglesia de Roma, que volvéis a la comunión con la Iglesia Universal. Es mucho más grande y mucho más importante”.


Y, mientras decía esto, gruesas lágrimas descendían por sus mejillas...


Cierto, nosotros somos “conversos”, en el sentido que hemos pasado de la Iglesia romana, hacía la que mantenemos una gran gratitud por todo lo que hemos recibido en el seno de nuestras familias y de este pueblo cristiano que hace tiempo fue llevado a la Iglesia Ortodoxa.

Pero esta Iglesia ortodoxa no es una Iglesia “oriental”, una expresión oriental de la fe cristiana: ella es la Iglesia de Cristo. Su tradición fue la tradición común de todos los cristianos durante los primeros siglos, y entrando en comunión con ella, nosotros no hacemos más que volver a esa fuente. Nosotros no hemos cambiado de Iglesia, nosotros no hemos hecho otra cosa que pasar de un rebaño separado de la Única Iglesia a la plenitud de Ella”.




(De «Contacts», n°89 (1975/ 1), p. 101.)
[Textos suministrados gracias a los PP Silouan (Dignac), de Argentina, y Nectari (Galdón), de Girona, respectivamente]