domingo, octubre 07, 2007

ENTREVISTA DE "LA VIE" A S.S. ALEXIS DE MOSCÚ Y TODA RUSIA

ALEXIS II: MI MENSAJE A FRANCIA


En vísperas de su visita a Estrasburgo y a París, el patriarca de Moscú optó por “La Vie” para hablar del futuro de la ortodoxia rusa y de su deseo de diálogo con la Iglesia católica.

Enviado especial a Moscú: Jean Mercier; intérpretes: Alexander Siniakov y Sabbas Toutounov.



Nos recibe alrededor de la mesa donde a menudo se reúne con los altos prelados de su Iglesia. En pleno centro de Moscú, Alexis II nos citó en su cuartel general administrativo, no lejos de la catedral del Santo Salvador, reconstruida con fidelidad después de haber sido arrasada por Stalin en 1931. El “papa” de la ortodoxia rusa tiene la barba imponente, la voz grave y los ojos muy negros. Sobre su frente y sus hombros, un serafín bordado con hilo de oro nos mira como desde la eternidad. En el menú de la entrevista, su próxima venida a Francia del 1 al 4 de octubre, a invitación de la Iglesia católica, la primera visita de un patriarca de Moscú en el Hexágono. La misión principal del viaje es ecuménica. Alexis II viene también para testimoniar la metamorfosis de la ortodoxia rusa. Habiendo pasado de las catacumbas al estatus de primera potencia simbólica en el seno del país más grande del planeta, es el depósito en el cual un “nuevo mundo” refunda su identidad… Hasta el punto de que es difícil distinguir lo que depende de la búsqueda de las raíces de la búsqueda de Dios. ¡Mas alejémonos de nuestros reflejos pensamientos como franceses! La Iglesia rusa es una encarnación profunda del cristianismo en una cultura. Mientras que el catolicismo podría existir sin Francia, la ortodoxia rusa no podría existir sin el país y la cultura que la portan. Bien alejada del cliché que prevalece a menudo de una Iglesia conservadora y nacionalista, Alexis II nos habla de una mutación real y de una fuerte voluntad de apertura. Y, sobre todo, convoca al cristianismo europeo a pensar, de Este a Oeste, una verdadera estrategia geo-espiritual para asegurar su futuro en el Viejo Continente.

La Vie: ¿Qué representa para usted esta visita a Francia?

Alexis II: Es la primera vez que vengo a vuestra casa en calidad de patriarca de Moscú. Sin embargo, he tenido muchas veces la ocasión de visitar vuestro país, y las rememoro con emoción. Recuerdo mi primera venida a París, en 1962, para una reunión del Consejo Ecuménico de las Iglesias. Lazos íntimos se tejieron desde hace siglos entre nuestros dos países, permitiendo un enriquecimiento mutuo. Estoy muy agradecido a Francia de haber acogido, después de la revolución de 1917, a tantos emigrados procedentes de Rusia. Francia es también que dio al mundo pensadores tan notables como Bossuet y Pascal y, más próximos a nosotros en el tiempo, como Yves Congar, Henri de Lubac y Jacques Maritain. Y no puedo dejar de mencionar al cardenal Roger Etchegaray al que estoy vinculado desde hace muchos años por la amistad.

La Vie: ¿Qué espera de este viaje?

Alexis II: Va a permitir el reencuentro con los fieles de nuestra Iglesia: con los descendientes de los primeros emigrados, con lo rusos que han venido a Francia en los últimos años, así como con los franceses que se han hecho ortodoxos por intermediación de los emigrados. Los ortodoxos llegados a Francia desde diversos países crearon estructuras han creado estructuras eclesiales que proceden del conjunto de las diversas Iglesias ortodoxas locales y no sólo del Patriarcado de Moscú. Espero que mi encuentro con sus representantes contribuirá al reforzamiento del testimonio común y la unidad de los ortodoxos. En Estrasburgo, hablaré ante la asamblea parlamentaria del Consejo de Europa. Nosotros también, cristianos discípulos de la tradición ortodoxa, tenemos nuestra visión de los problemas contemporáneos. Será difícil edificar una verdadera cooperación paneuropea sin tomar en cuenta nuestra experiencia. Y tengo prisa por encontrarme con los fieles de la Iglesia católica y notablemente con el cardenal Jean-Pierre Ricard y monseñor André Vingt-Trois, arzobispo de París, que me invitaron a vuestra capital, lo cual agradezco calurosamente.

La Vie: ¿Cuál es la situación de vuestra Iglesia?

Alexis II: Venimos de muy lejos. Sin duda le es muy difícil a los occidentales ponderar lo que nosotros hemos atravesado. La Iglesia ortodoxa rusa ha sido el objeto de persecuciones sin precedentes de parte de un Estado que confesaba un ateísmo militante. Le ofrezco un justo ejemplo: ¡uno de los planes quinquenales de la era soviética tenía por objetivo que en 1937 el nombre de Dios no fuera nunca más pronunciado en el territorio de la URSS! El país conoció más mártires y confesores de la fe que en los primeros siglos del cristianismo. Desde el fin del comunismo, la Iglesia ortodoxa conoce un verdadero renacimiento. Por todas partes las iglesias son reconstruidas o surgen de la tierra. Cada vez más muchas personas participan en la reconstrucción de nuestras estructuras. Poco a poco recobramos el mecenazgo que existía antes de la revolución… Es asombroso: cuando se crea una parroquia, contamos ya con un sacerdote para ella. Seis meses después, nos demandan un segundo sacerdote, luego todavía, un tercero. Es verdaderamente querido desde abajo, desde la base. Afortunadamente, no hay falta de vocaciones. En otro tiempo, se burlaban de nosotros diciendo: “¿Quién va a vuestras iglesias? ¡Señoras ancianas!”. Mas, actualmente, hay numerosos jóvenes en nuestros oficios. Y, sin embargo, las condiciones del culto no son siempre fáciles: estamos de pie a veces durante largas horas, a veces apretados entre la muchedumbre. En veinte años hemos multiplicado por cuatro el número de parroquias. Pero no son sólo las paredes lo que queremos reconstruir, son las almas. Esto pasa también por una decidida acción en el campo de lo social, que era imposible durante la época soviética. Hoy, estamos presentes en los hospitales, en los asilos de ancianos, en las prisiones, en las escuelas. Nos preocupamos mucho por la educación de los jóvenes. Acabo de inaugurar una casa para 500 adolescentes, cerca de Moscú.

La Vie: ¿Qué lección extrae de esta historia?

Alexis II: La Iglesia ortodoxa rusa considera su deber hacer partícipe al mundo entero de su dolorosa experiencia. ¡El renacimiento de la vida eclesiástica en Rusia era imposible imaginarlo hace treinta años! ¡La vuelta de millares de personas a Cristo en los países post-soviéticos devuelve la esperanza en el futuro del cristianismo en el mundo! Gracias a su situación entre Europa y Asia, la Iglesia rusa está llamada a ser un puente entre Occidente y Oriente. Su historia está íntimamente ligada tanto a los países europeos como a las civilizaciones asiáticas.

La Vie: ¿La prensa habla a menudo de un viaje del Papa a Moscú? ¿Qué puede decirnos sobre ello?

Alexis II: El asunto de una visita del Papa a Rusia no está en el orden del día. Sin embargo, la posibilidad de un encuentro con el papa de Roma jamás ha sido rechazada, hasta en los momentos más difíciles. Siempre hemos pensado que el encuentro entre los primados de las dos más grandes Iglesias cristianas debía ir acompañado de un progreso verdadero en nuestras relaciones y no solamente ser presentado como un gesto protocolario o un simple acontecimiento mediático.

La Vie: A la espera de este acontecimiento, ¿cuál es su visión de estas relaciones?

Alexis II: Estoy convencido que uno de los deberes principales de nuestras Iglesias es hoy la proclamación de los valores del Evangelio y de la vida cristiana. El fundamento para este testimonio común se haya en la proximidad de las posiciones de la Iglesia ortodoxa rusa y de la Iglesia católica romana sobre numerosas cuestiones actuales. Es evidente que varias tendencias del mundo contemporáneo, tales como la secularización, el relativismo religioso, la marginación de la religión con relación a la vida social, la propaganda de una cultura de consumo, la revisión de las normas éticas, exigen una respuesta común que los ortodoxos y los católicos pueden y deben proporcionar. Adheridos a la visión de los valores cristianos y fieles a la Tradición, debemos, conjuntamente, defender a la familia y advertir a la sociedad del carácter nefasto de la “cultura de la muerte” preconizada hoy, que quiere hacernos aceptar el aborto, la eutanasia y las “uniones” del mismo sexo. En el plano práctico, la Iglesia ortodoxa rusa y la Iglesia católica disponen en la actualidad de una experiencia positiva de acción común en el ámbito internacional, por ejemplo, cerca de las instituciones europeas en Bruselas y en Estrasburgo, así como cerca de la ONU, donde exponemos de consuno la visión cristiana sobre la organización social, los derechos y la dignidad del hombre.

La Vie: Los franceses se asombran a veces de los vínculos tan estrechos entre su Iglesia y la nación rusa. La posición de la Iglesia ortodoxa rusa les parece ambigua con respecto al nacionalismo. ¿Qué les responde?

Alexis II: En primer lugar, quiero recordar que, en Rusia, la Iglesia está separada del Estado, el Estado no se inmiscuye en los asuntos internos de la Iglesia, del mismo modo que la Iglesia no se inmiscuye en la vida política. Sin embargo, podemos tener objetivos comunes y que afectan a la salud ética de la sociedad. Por ejemplo, asegurar la paz entre las naciones y entre las religiones, superar las enfermedades del siglo, como la drogadicción o el alcoholismo. En otro campo, colaboramos con el Estado en la preservación de la arquitectura religiosa, algo que la Iglesia no puede asumir ella sola.

La Vie: ¿Rusia tiene su identidad necesariamente en la ortodoxia?

Alexis II: Según los sondeos, el 80 % de la población rusa se identifica con la ortodoxia. Pero contamos también con millones de musulmanes, de judíos, de budistas que tienen su espacio en el país. Desde hace varios años, hemos puesto en funcionamiento un consejo interreligioso, en el seno del cual los representantes de las diferentes confesiones religiosas se encuentran y discuten sobre problemas comunes.

La Vie: ¿Cree usted que Occidente comprende verdaderamente a Rusia?

Alexis II: No pienso que debamos evaluar el nivel de nuestra comprensión mutua. Una cosa sí es evidente: esta comprensión es hoy indispensable. Ella es la prueba del desarrollo armonioso de Europa y del mundo. Como lo afirmaba Blaise Pascal: “Para comprender es necesario amar”. Espero que siendo esto así –en el espíritu de amor y de paz- procuraremos comprendernos los unos a los otros. No tenemos otro camino. Siguiendo esta dirección, la Iglesia ortodoxa rusa podrá demostrar su apertura y su deseo de testimoniar, junto con los otros cristianos de Occidente, los valores eternos del Evangelio ante el mundo contemporáneo.

La Vie: ¿Cómo ve el futuro del Cristianismo en Occidente?

Alexis II: Somos testigos del fin de una crisis espiritual duradera que afectó al Occidente cristiano, del mismo modo que el Oriente post-comunista. La experiencia ha mostrado que era imposible un futuro en nuestro mundo sin apoyarse en los valores éticos tradicionales. La conclusión que puede ser extraída es que nada puede ahogar el principio espiritual del hombre. El futuro del Cristianismo en Occidente, y en el mundo en general, depende del modo en que los discípulos de Cristo estén dispuestos hoy a preservar la Verdad, a guardar el depósito de la fe recibida de las generaciones que nos precedieron. ¿La fidelidad a Cristo y la obediencia a los mandamientos de Dios quedarán como fundamentos de las vida de los cristianos contemporáneos? ¿El sentido de la responsabilidad frente a la Eternidad será la medida de todos nuestros actos? ¿Resistiremos a las tentaciones y a las pruebas de este mundo? La respuesta de cada cristiano determinará el futuro de la civilización cristiana.


[Fuente: "La Vie"; texto original en francés]