jueves, marzo 27, 2008

DECLARACIÓN DE JEFES RELIGIOSOS SOBRE LA AUTOPROCLAMADA INDEPENDENCIA DE KOSOVO

La declaración unilateral el 17 de febrero de 2008 de la independencia de Kosovo ha provocado a lo largo de las últimas fechas la reacción de numerosos jefes religiosos.

El mismo día el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa difundió una declaración en la cual, en particular, manifestó:

"Como en muchas otras ocasiones, la Iglesia declara de nuevo hoy: Kosovo y Metohija eran y deben seguir siendo parte integral de Serbia conforme a la Carta de la ONU, a la resolución Nº 1244 del Consejo de Seguridad, y lo mismo en base a todos los convenios internacionales que establecen el marco de los derechos del hombre y los derechos de los pueblos, y en base al principio de inviolabilidad de las fronteras reconocidas por la comunidad internacional...

La secesión de Kosovo y de Metohija respecto de Serbia significa un acto de violencia comparable únicamente con los períodos de ocupación y de tiranía que esperábamos que hubiesen quedado para siempre en el pasado de Europa y del mundo".

Por su parte, Monseñor Artemio, obispo de Raska-Prizren, hizo notar que en el mismo Kosovo "es posible que haya mucho contento" por la salida de los serbios, pero el pueblo serbio jamás dejará esta tierra: "Quedaremos allí donde estamos hoy. Todo esto nos pertenece, nuestra tierra santa, aquí se encuentran nuestros lugares santos, nuestras tumbas, nuestros hogares".

El jefe del Departamento de Relaciones Eclesiásticas Exteriores del Patriarcado de Moscú, el metropolitano Cirilo de Smolensk y de Kaliningrado, declaró el 19 de febrero que la Iglesia Rusa sostiene la posición del Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Serbia:

"Compartimos la amargura y los sufrimientos del pueblo serbio al que se le ha arrancado la parte histórica de su país, a la cual se haya vinculada la historia espiritual, cultural y nacional de la vida del pueblo serbio", dijo haciendo notar que "realmente es un acontecimiento histórico en el sentido de que en la historia de Europa habrá ahora un antes de Kosovo y un después de Kosovo".

El día siguiente, el Patriarca Alexis II de Moscú y de Toda Rusia expresó la opinión de que la declaración unilateral de la independencia de Kosovo era "un acontecimiento antihistórico que rompía el equilibrio del mundo, pues podría generar muy trágicos sucesos en numerosos puntos del globo terrestre donde se están avivando los ánimos y las ansias separatistas".

El Patriarca Alexis recordó que, en octubre de 2007, con motivo de su intervención en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, había manifestado que la decisión concerniente a la posibilidad de la independencia de Kosovo "había sido adoptada por personas que jamás habían estado en Kosovo, no conocen la historia de esta tierra, no saben lo que significa Kosovo para los serbios". Mas, apelando al recuerdo histórico, la batalla de Kosovo Polje, que tuvo lugar nueve años después de la de Koulikovo, se había convertido -según las palabras del Patriarca- en "una lucha del pueblo serbio por su supervivencia".

Al mismo tiempo, el Patriarca resaltó que una enorme cantidad de iglesias y de monasterios ortodoxos de esta provincia y que se encuentran bajo la protección de la UNESCO "han sido destruídos y continúan siéndolo" a pesar de que forman parte del "patrimonio de toda Europa".


Por su parte, en declaración difundida el 19 de febrero en Moscú, el Consejo de Muftíes de Rusia se distanció de la posición de sus co-presidente Nafigoulla Achirov que antes había saludado la declaración unilateral de independencia de Kosovo:

"El Consejo de Muftíes de Rusia sigue atentatemente la situación surgida en los Balcanes en relación con la secesión de Kosovo respecto de Serbia y expresa la esperanza de que los hechos que se suceden van a estar de acuerdo con las normas del derecho internacional y con otros documentos fundamentales de la ONU", se lee en la declaración.

El 17 de febrero fue igualmente publicado un comunicado del Servicio de Información de la Santa Sede en el cual se expresaba que "la Santa Sede llama a los políticos de Serbia y de Kosovo a la prudencia y a la moderación y exige que sean tomadas medidas contra las reacciones extremistas y las derivas violentas... La declaración unilateral de independencia de Kosovo crea una situación totalmente nueva que por supuesto será seguida con mucha atención por el Vaticano".

El 22 de febrero el Consejo Mundial Popular Ruso, que se celebraba precisamente en esas fechas en Moscú, se dirigió a la comunidad y opinión pública internacionales con un llamamiento a propósito de la secesión de Kosovo y Metohija respecto de Serbia:

"El 17 de febrero nos hemos convertido en testigos de un momento crucial en la historia de las relaciones internacionales: en violación flagrante de las resoluciones correspondientes de la ONU, con un desprecio total de los intereses de numerosos países europeos, y no sólo europeos, los intereses de Serbia y de los serbios que viven en Kosovo y en Metohija, ha sido realizada la partición contra la voluntad de un país que no está en guerra...

Numerosos países, habiendo olvidado los fundamentos de la fe cristiana, actuan hacia otros de un modo que no habrían deseado para ellos. Y, además, declaran que estos actos no deben sentar precedente.

Rusia y otros países deben de hacer todo lo posible por conservar los lugares sagrados serbios, por asegurar una vida apacible a la población no albanesa de esta provincia. Convocamos a los Estados y a la comunidad internacional a utilizar en estos objetivos todos los medios pacíficos accesibles, y llamamos a los pueblos de mundo a aportar su ayuda moral y material a la población oprimida de Kosovo", dice el documento.


[Nota: Publicado el 26 de marzo de 2008 en el sitio web oficial de la Representación de la Iglesia Ortodoxa Rusa en Estrasburgo (REOR)]